EL VENTILADOR

EL VENTILADOR

Todo gira como un ventilador. La vida da vueltas colgada del techo de una habitación de hotel. Lo que hoy está en venta en los escaparates de las tiendas, mañana se pasará de moda colgado de las perchas de un armario a punto de reventar.

Todo se mueve. La quietud está pasada de fecha, es el lujo del que espera apoyado en una barandilla o sentado en un banco del parque, del que puede permitirse la licencia de hacer parada y fonda, sin que el tiempo le pase factura.

El movimiento ya no necesita andar para demostrar nada. Anda sobrado de pasos y pasillos. Nos creemos más felices sin parar de hacer transbordos, sin parar de conspirar, sin parar.
Lo de sentarse a no hacer nada es ciencia ficción cuando antes era , sencillamente, pura ciencia, ciencia infusa.

Todo gira como la noria del río, de un río que no vuelve, por mucho que lo encierren en un mar de mentira. Hoy todo gira como la noria desenfrenada de un parque sin atracciones.
El mundo da vueltas a nuestro alrededor, en realidad, este planeta es nuestro satélite y la luna un agujero blanco.

Estamos condenados a la prisa, a que hoy sea mañana, a que mañana sea demasiado tarde.
El aperitivo nos sabe a café con hielo y, el café con hielo, a sudor de siesta a la sombra de cualquier olvido.
Mientras tanto, el ventilador remueve el aire, lo cambia de lugar, lo vuelve viento, porque ni el aire sabe estarse quieto. Demasiado viento para tan poca vela. Demasiada prisa para tan poca prosa.

HABLANDO CLARO

HABLANDO CLARO

Una vez arbitrado el apriorismo
que pueda resultar más efectivo
para crear un caldo de cultivo
con el que suavizar el alarmismo,

habrá que promover un mecanismo
que sirva de acicate y de reactivo,
y aborde sin tardanza el objetivo
de frenar un posible cataclismo.

Se deben conseguir, sin más tardanza,
consensos que estimulen la manera
de perseguir conciertos y alianzas

que tiendan a servir de lanzadera
para recuperar la confianza.
En resumen, que sálvese quien pueda.

ENTRE PITOS Y PAUTAS

ENTRE PITOS Y PAUTAS

Hablar es darle eco a las ideas,
es la revolución de los gemidos.
Suspiros que, un buen día, se desvelan
y rompen la barrera del sonido,

Hablar es un recurso extraordinario,
siempre que no empeore tus silencios
y, según quien maneje el diccionario,
a sus palabras sordas, oídos necios.

Es cansino el discurso inamovible,
atrapado en un círculo vicioso,
de quienes hacen todo lo posible
para imponer misterios dolorosos.

Es harto insoportable el argumento
de quienes creen que nada tiene cura,
pesado, inasequible al desaliento,
que vaga entre la rabia y la locura.

Aquí se puede ser racionalista,
surrealista, vampiro u hombre lobo,
abanderado, mediopensionista
educado, forofo y hasta bobo.

Pero entre tanto pito no hay manera
de escuchar el sonido del respeto,
por no hablar del singular panfleto
de usar la incongruencia de bandera.

CARTA DE AJUSTES Y RECORTES DE MANGA

CARTA DE AJUSTES Y RECORTES DE MANGA

Hay que reducir a cero
los gastos innecesarios.
Sin vacilación, sin peros,
ventilar deudas y almarios.

Hay que suprimir comidas
de placer y de trabajo,
el líquido en las bebidas,
las tripas en los zarajos.

Se acabó echar gasolina,
a caminar, que es muy sano
y, nada de medicinas,
prohibido ponerse malo.

Vacaciones, ni en pintura.
Fiestas, ni las de guardar.
Puntos, pero sin sutura.
Sexo, pero sin pagar.

Hay que recortar los gastos:
en ministros, presidentes,
pipas, caramelos, fastos,
chorizos y reincidentes.

Ahorrarnos el desamparo,
el mal y su algarabía
y a quienes no tienen claro
que, ir Panamá, es tontería.

Hay que ajustar bien las cuentas
de los tontos que presumen,
de las personas violentas, 
de cuñados… En resumen:

Abstenerse de comprar:
milagros sin envolver,
pecados sin perdonar,
favores a medio hacer,

caricias sin precintar,
espacio sin recorrer,
abrazos sin reciclar,
tiempo sin anochecer.

No gastar en naderías
como estampitas y sobres,
si no, con tanta alegría,
en cien años, todos pobres.

VIVIR

VIVIR

Vivir para saber que no has perdido,
si acaso, el tiempo que ganaste a pulso.
Vivir para aprender cada detalle
que se posa delante de tus ojos.
Vivir para soñar, día tras día,
con que el sueño se cumple cada noche.
Vivir para matar el gusanillo
del olor a café por la mañana,
de la esquina de todas las manzanas,
del sabor a los besos recibidos.
del tacto de una piel emancipada.
Vivir para saciar la sed de vida
en el umbral del patio donde, el agua,
Interpreta su dulce melodía
junto al canto discreto de los pájaros.
Vivir para dormir contando olas
y dar largos paseos por la playa
mientras el sol alarga día y sombras
en los amaneceres de verano.
Vivir para tirar tus propios muros
y conseguir pasar al otro lado
donde esperan, de par en par abiertas,
las puertas del futuro.
Vivir para entender porqué se vive.
Por qué la soledad es compañera
(o enemiga) que espera y desespera.
Vivir para llevarle la contraria
a los que ven la muerte como un juego.
Vivir para morir a pierna suelta
con la tranquilidad de haber vivido.

CONFIANZA SIN FIANZA

CONFIANZA SIN FIANZA

Al final, sin quererlo, no podremos
fiarnos de don nadie o doña nada,
ni distinguir antídoto y veneno,
ni separar el odio y la mirada.

En esta saciedad que padecemos
hay gente con el alma de manzana
podrida, por gusanos que sabemos
tienen la soga al cuello desatada.

Los hechos se revelan como fotos
guardadas, sin mirar, en la cartera.
No hemos vedado suficientes cotos.

La maldad es la luz de una escalera
por la que ruedan corazones rotos
mientras, en un rincón, la vida espera.

MUNDO RARO

MUNDO RARO

El mundo sigue tan loco
como su primera vez.
Descosido por los rotos,
«soplado, por no comer».

Un mundo sin voz ni voto,
indolente y malcriado,
siempre con cara de foto
sin luz, muy desenfocado.

Con sus batallas perdidas,
con su ganado bovino,
sus crisis, sus estampidas,
sus piedras en el camino.

Con sus guerras y lunares,
sus gobernantes que, encima
de olvidar a sus iguales,
transpiran zumo de lima.

Con su aguanieve en las venas,
sus inclemencias del clima,
la prisa como condena
y un vértigo que da grima.

El mundo es un lupanar
pero no de rica miel
(por más que las moscas van
no se quedan ni a comer).

Para colmo de desgracias
está lleno de ladrones,
asesinos y falacias,
y una panda de cabrones.

Mala leche y poco arroz,
poca fibra y mucho atasco.
mucho trueno y poca voz,
poco tiempo y mucho asco.

El mundo sigue girando
por no pararse a pensar
y, nosotros, mientras tanto,
comidos por no soplar.

POESÍA DE ANDAR POR CASA

POESÍA DE ANDAR POR CASA

Hay poesía en las cosas
normales y cotidianas:
En el tacto de la rosa,
en la luz de la mañana.

En la punta de la lengua,
en los labios de un gemido,
en la luna cuando mengua
sobre un cielo derretido. 

Hay poesía en los goles,
en los cantos de sirena,
por supuesto, en los amores,
si se merecen tu pena.

En el cruce de los vientos,
en el hueco del sonido,
en el noventa por ciento 
de los pliegues del olvido.

En el baile de las notas
tocadas de puño y letra,
en las esperanzas rotas,
en la voz que te penetra.

Hay poesía en las sombras
de los puntos cardinales,
en las rocas cuando nombran
las esquinas de los mares.

En la taberna del puerto,
en el toque y en el cante,
en un vuelo, largo y suelto,
del capote de un desplante.

En el polvo de la feria,
en la brisa de la orilla,
en esa apariencia seria
que tienen las maravillas.

Hay poesía en la risa,
en las arrugas del viejo,
en la luz que se desliza
y se cuela en los espejos.

En la paz de las baldosas,
en la «h» de prohibido,
en las curvas sinuosas
de un pecado consentido.

En la espalda de la piel
que demanda una caricia,
en cada luna de hiel,
en una pasión ficticia.

Hay poesía en el aire
que ventila cada herida.
Tiritas para que escampe.
Paraguas de poesía.

PAPÁS & THE MAMÁS

PAPÁS & THE MAMÁS

Ser padre es mucho más que tener hijos.
No es sólo abrir el mar de los regazos,
es un empleo con contrato fijo
en una escuela que fabrica lazos.
No te cambia la vida, la transforma
en algo diferente a lo vivido.
Es el descubrimiento de una horma
encontrada en el monte de un ombligo.
Es compartir el parto de los montes,
las noches sin dormir, los biberones.
el colegio, el dolor, el horizonte,
las alegrías y las decepciones.
Ser padre te devuelve a las andadas,
pone en tu boca frases que creías
que estaban para siempre desterradas
y que jamás pensaste que dirías:
“Termina de cenar ¡por San Potito!
recoge los juguetes y la ropa,
obedece a tu madre. no des gritos.
hazle caso a Serrat con la pelota…»
Ser padre es babear de fuera a dentro,
sentir el corazón en tus afueras,
enseñar a sumar sueños por cuento,
más todo lo que quieres que te quieran.
Es perder la cabeza, para siempre,
por alguien que te importa más que nada,
desde que te sonríe sin quererte
hasta que te esclaviza su mirada.
También obliga, con remordimientos,
a ser la ley a fuerza de razones,
sin ser de los marines un sargento
pero sin eludir obligaciones.
Ser padre puede ser un sufrimiento
insoportable cuando más escuece:
la enfermedad, el dolor, cualquier tormento,
ponerse en lo peor algunas veces.
Ser padre es la emoción en carne y hueso.
Es un beso en la vida y en la frente.
Es volver a ser niño en cada exceso
y entender a los tuyos de repente.

…Y CON EL MAZO DANDO

…Y CON EL MAZO DANDO

Dios nos libre de los iluminados.
De los que nos desmienten la verdad.
De los excentricos descafeinados
que viven presos de su mismidad.

Dios nos libre de los encapuchados.
De los que sólo ven su realidad.
De los ególatras maleducados.
De los idiotas de solemnidad.

Dios nos libre de los acelerados.
De los que dan la alarma sin motivo.
De los que siempre pasan el recibo
sin importar si vives desahuciado.

De los que sólo ven los sinsabores.
De los que su torpeza justifican.
Dios nos libre de los» opinadores»
que aciertan sólo cuando rectifican.

De los políticos amortizados.
De los videntes en la oscuridad.
De los poderes deshumanizados.
De los podridos sin caducidad.

Dios nos libre de los acomplejados
que reparten estopa sin complejos
y también de los magos acabados
que sacan de chisteras tus conejos.

Dios nos libre de los acomodados.
De los ridículos conspiradores.
De los histéricos apasionados
que alucinan de todos los colores.

Dios nos libre de los endemoniados.
De los que compran libros por las tapas.
De los que hacen su guerra atrincherados
en los pliegues ajados de los mapas.

Y de los herederos del futuro
que nos toman por tontos cual cretinos.
Que a todos, con cariño y sin bromuro,
les den por donde amargan los pepinos.