SONETANZA O ADIVINETO

SONETANZA O ADIVINETO

Lata de pensamientos en su tinta.
Espuma de papel encuadernado.
Península del aire aprisionado
entre sábanas blancas y distintas.

Paleta en blanco y negro que no pinta.
Cofre de las sorpresas sin candado.
Encaje de bolillos estampado
con frases infinitas o sucintas.

Sopa de letras de los crucigramas.
Receta contra el mal de la estulticia.
Puesta de largo de comedia y drama.

Droga que no te mata ni desquicia,
salvo que de Quijotes sea la trama.
Campo abonado para la presbicia.

Contre viento y maneras. Mar de Fondo. Ed. Renacimiento. #DíaDelLibro

QUÉ SE LE VA A HACER

QUÉ SE LE VA A HACER

Me gusta ser burbuja

y canto de sirena,

espejismo de almohada,

el relleno mullido

de tu ropa interior.

Me gusta ser cornisa,

balcón sobre la niebla,

reflejo en los cristales,

silencio de sirena,

sonrisa por probar.

Me gusta ser el alma

con la piel de gallina,

la saliva del sobre,

la voz de mi canción.

Me gusta ser la luna

bañándose en el frío,

el polvo de tu brillo,

las ganas de llegar.

Me gusta ser el aire

del viento incomprendido,

el aullido del lobo,

la llave de tu luz.

Me gusta ser el hueco

donde cabe el deseo.

Me gusta ser la tinta

de luto en un papel.

Me gusta ser caricia,

susurro en el oído,

vendedor ambulante

de abrazos sin usar.

(y me los quitan de las manos)

Me gusta ser el loco

que siempre disimula.

Me gusta hacerme el tonto

por darte la razón.

DOS POEMAS (ETEYMP)

DOS POEMAS (ETEYMP)

NOSTALGIA

¿Dónde quedará ahora esa parada?
¿Ese lugar de encuentro y despedida?
¿Ese banco del parque en el que nos sentamos
a darle de comer a nuestras fantasías?
Muchos ratos perdidos, 
me sorprendo recordando 
lo que pudo haber sido,
lo que sería ahora de nosotros,
si no hubieses cogido ese autobús 
que te alejó del paso 
que no quisiste dar.
La vida es ir dejando atrás las cosas. 
Algunas por capricho o por desgana,
otras, por no pisar mierdas recientes.
Las más veces
(nótese aquí el guiño Cervantino)
por no ponerte metas, que se antojan,
demasiado lejanas o escondidas.
Por no comprometernos,
por no dar nuestro brazo a romper.
¿Dónde quedan ahora 
los besos que perdimos 
y los que, tontamente, perdonamos?
A ratos me pregunto
¿Qué paisaje me espera
ahora que doy por bueno  
el que he dejado atrás?
Tus sueños y los míos:
¿Dónde se desperezan?
¿En qué cabeza caben? 
¿Entre qué brazos duermen?
¿Quién eras tú?
¿Quién no fui yo?
Todavía no sé si soy quien debería.
Pero el ayer no puede conocer el mañana.
Sólo los pájaros regresan cada primavera al mismo nido.
Será porque son libres.
Qué paradoja.

LAS HORAS MUERTAS

He encontrado el reloj 
que da las horas muertas.
Un viejo carillón 
que cuenta los minutos en voz alta,
desde el fondo del angosto salón 
donde se encuentran 
las miradas perdidas.
Sobre una mesa camilla 
con la falda muy larga,
una diminuta musaraña enjaulada,
mira por la única ventana que tiene la estancia
y que ofrece unas fantásticas vistas 
a un espacio en blanco.
Una vieja musa despeinada, 
tumbada en el suelo de madera,
hace un solitario con las cartas marcadas 
y ningún interés.
Yo estoy de pie junto a una mecedora 
que cabalga despacio,
hipnotizado por su movimiento. 
Ausente y sin pensarlo me debato
entre quedarme quieto,
o asomarme a la calle y pintar el paisaje.
Sin embargo, no siento nada especial. 
Nada ni nadie me incomoda,
ni siquiera tengo la sensación 
de estar matando el tiempo.
El viejo reloj de péndulo 
ya se encarga de dejarme claro,
cada dos por tres,
que allí se viene: 
a desaprender, 
a desoír, 
a descreer,
a deshacer,
siempre a deshoras.

SE ACERCA EL INVIERNO

SE ACERCA EL INVIERNO

La calle huele a leña y a carbón.
Ya han encendido el aire del invierno.
Ya no revolotean las palomas (afortunadamente).

Ya suena esa canción que derrite la escarcha.

El cielo es una sábana extendida
de un insolente azul que no te quita el frío.
Y esa luz, ese brillo sencillo y penetrante,
es la naturaleza de los guiños. El origen del claro, voy contigo, por supuesto.

Crepitar de castañas en la esquina, patatas y boniatos,
burbujeo de guisos en el fuego,
tintineo incansable de juguetes de viento
que juegan con el aire a que se abrazan.

Las manos buscan manos o bolsillos.
El día es un ensayo de la noche
y hace transbordo en Sol. 

Maldita prisa.

Los árboles desnudos se disfrazan de invierno. Se visten de espantapájaros. 

(En el cielo dibujan los aviones
el mapa de los sueños sin escalas,
el pijama de rayas que te pones
cuando quieres usarme como almohada.

En el puerto los barcos amarrados
se miran en su espejo y chapotean,
como cuando mis dedos son tus manos
y entramos en calor tocando a ciegas.

Invierno que confunde el mar y el cielo
y la nostalgia con la cama fría,
cuando no estás conmigo y me desvelo.

Nostalgia de mis noches sin tus días,
cuando la soledad fabrica hielo
que se derrite al sol del mediodía)

La calle huele a huída hacia adelante, a licor de cenizas y a quién sabe. Se respira un quizá que quita el miedo.

El invierno está a punto de querer ser nosotros.

Poema del libro TIERRA MOJADA (Renacimiento editorial).

“TESTAMIENTO”

“TESTAMIENTO”

Le regalo al papel mi mala letra.
Al mar mi soledad bien entendida.
Le regalo mi voz a la careta 
callada de cartón de mi otra vida.
Le regalo al pincel mis tres paletas.
Al tiempo mi reloj bajo de pilas.
Le regalo mi olor a la indiscreta
manera de abrazar de quien me espía.
Le regalo a la noche mis deseos.
Al cielo mi oración más descreída.
Le regalo a la flor un aguacero
para que diga; – sí – cuando me pidas.
Le regalo al amor todas mis velas.
Al placer el colchón de mis pensiones.
A las bajas pasiones mi trinchera
para ganar la guerra que propones.
Le regalo al olvido mis recuerdos.
Al adiós una larga despedida.
Al cansancio le cedo mis esfuerzos
por hacer realidad tu fantasía.
Le regalo al silencio mis temores.
Al eco un diapasón para que afine.
Le regalo un resol a las canciones
para que con sus notas te iluminen.
Le regalo un condón a los sin dones.
A la piel las caricias que le faltan.
Al deseo ese as de corazones
que se excita en la boca de mi manga.
Le regalo al diablo mis ardores.
A la ternura mi alma desatada.
Le regalo a la vida mis temores.
A cambio, yo, me quedo con las ganas.

Poema del libro Mar de Fondo. XXX Premio de poesía Ciudad de Jumilla.

Incluído en Contra Viento y maneras. Renacimiento Editorial.

SOBRE GUSTOS

SOBRE GUSTOS

Me gusta llevarte la contraria
pero sin contrariarte.
Aliñar la ensalada pero no removerla.
Me gusta mi camisa en tus hombros.
Mi sonrisa en tu espalda.
Esa canción que suena cuando menos lo espero.
Me gustan los susurros descarados.
La cara de la luna despintada.
El paso de los trenes junto a los girasoles.
Los campos de amapolas sin complejos.
Me gusta que me digas que no pare.
Las musas separadas.
Las casadas solteras.
Las noches a traición.
Me gusta que te acuestes a mi lado
aunque estés lejos.
Los eclipses de tuna.
Los amores de paso.
Los pasos sin peatones.
Me gusta que me quieras en silencio.
Los silencios sonoros.
Las mentiras a medias
y las medias maldades.
Me gusta recordar que estoy despierto.
Ese rayo de sol que no se entera.
Una terraza en un acantilado.
La ceniza nerviosa 
de un cigarro tranquilo.
El limón en el gintonic 
y la sal en el tequila
y ese regusto a crema de orujo en la cabeza
después de consolarme.
Me gusta gustar menos que gastar.
Amar a querer,
Tocar a sentir.
Me gusta que haya vida antes de la muerte

y me gusta gustar.

(Poema extraído de Tierra mojada. Renacimiento editorial).

ALIMENTANDO LLUVIAS 6.0

ALIMENTANDO LLUVIAS 6.0

Este jueves 12 de mayo estaré en Alicante, en la Casa Bardín, invitado por el IAC Juan Gil-Albert, recitando poemas de mis libros y sus circunstancias. 

El acto se enmarca dentro del ciclo “Alimentando lluvias 6.0” y, para mí, es un verdadero placer poder hacer de caracola.

Leeré poemas de: Ropa Interior, Tierra mojada y Contra viento y maneras, libros publicados por la Editorial Renacimiento, de paso, adelantaré el contenido de mi nuevo poemario ENTRE TU ESPALDA Y MI PARED que está a punto de ver la luz.