CUIDADO

CUIDADO

Cuidado con las gallinas

que ponen huevos de oro

que un día se desaniman

y rellenan con huevina

el chocolate del loro.

Cuidado con el futuro

cuando recuerda al pasado

y aparece sin seguro,

vestido de lado oscuro

y con el culo pelado.

Cuidado a los vaivenes

de quienes leen el futuro.

Hagan con sus males bienes

para que parezcan nieves

en los años sin seguro.

Cuidado con los bandazos

que algunos no tienen fin,

por no hablar de los sablazos

de los que ponen el cazo

del uno al otro sinfín.

Cuidado con los santones

verracos de hipocresía

que nos dictan sus lecciones

con la voz hecha jirones

de pregonar tonterías.

Cuidado con las fronteras

hechas para encarcelar.

Cuidado con las maneras

que suelen ser la escollera

que un día derriba el mar.

Con las rampas de su vida.

Con las cuestas de bajada.

Con la realidad dormida.

Con la puerta de salida

si se utiliza de entrada.

Y, sobretodo, cuidado

con las cosas del querer

que, a pesar de lo bailado,

no parece demostrado

que le interese al poder.

PASATIEMPO

PASATIEMPO

Estrenado el año nuevo,

sin Navidad en el frente,

ya es lunes 7 de enero.

¡Qué paso lleva el presente!

No se han enfriado aún

las cenizas de las sobras,

cuando, de repente, ¡Boom¡

otro “tente si es que cobras”.

Ahora tocan las rebajas,

subir la cuesta de enero,

malvivir con las migajas,

y tirar “a puro huevo”.

No hemos quitado las bolas

de los abetos y pinos

y ya estamos en la cola

de la entrada del destino.

Ha empezado “un no parar”

con tanto voraz trajín,

que dan ganas de escapar

“del uno al otro confín”.

Casi todo está prescrito.

El calendario es tozudo

y aunque parezca infinito

cabe en el canto de un duro.

En nada será febrero

a ritmo de carnaval

con el culo en el brasero,

y el brasero por disfraz.

Después la semana Santa

y a la vuelta del verano

veremos a ver quien canta

según dónde le hayan dado.

Luego otro otoño caliente

con sus lluvias torrenciales,

un par de huelgas sin gente,

dos puentes, y Navidades.

Eso dicta la experiencia.

Nada dura casi nada.

La vida es obsolescencia

torpemente programada.

Todo esto sin contar

con que se extienda el hastío

y se monte un “carajal”

de padre y muy señor mío.

Así que, a vivir la vida,

que el tiempo es agua pasada

y nos muestra la salida

nada más cruzar la entrada.

Que el tiempo es eso que pasa

mientras vas haciendo planes

como suegra por tu casa.

Y en cien años… alemanes.

DESCONCIERTO DE AÑO NUEVO

DESCONCIERTO DE AÑO NUEVO

Año nuevo, vida ¡leches!

las de “blanco y en botella”.

Año nuevo en escabeche

con los Reyes por estrella.

Sacrificadas las fiestas

toca pasar la resaca

para remontar la cuesta

que nos va a dar la matraca.

Año huevo, vida yema

con clara a punto de nieve.

Ójala valga la pena

lo mejor aunque sea breve.

Diecinueve de una era

que ha empezado muy convulsa

El olmo ya no da peras

y, si las da, son insulsas.

Año nuevo, viejos retos:

gimnasio, aprender inglés,

que no nos ganen al “Teto,

llegar vivo a fin de mes.

Ordenar las viejas fotos,

recolocar el trastero,

y cambiar los ceniceros

por semilleros de poto.

Ventilar nuestros adentros,

guerrear en las rebajas,

llenar bancos de alimentos

con algo más que migajas.

Entre carros y carretas

aguantar de nuevo el hipo

y otros sustos que nos metan

de los que quitan el tipo.

Echar al mar los pelillos,

pedirle al jefe lo tuyo,

cambiar el polvo por brillo

y no hacer mucho el capullo.

Hacer de la capa un sayo,

de la torrentera un río,

de la oscuridad un rayo

y, de perdidos, al trío.

Ya no beben ni los peces.

Vuelta a la mediocridad.

Año nuevo, vida ¡leches!

Adiós. Feliz vanidad.

LA CIUDAD DE LAS PRIMERAS PIEDRAS

LA CIUDAD DE LAS PRIMERAS PIEDRAS

Técnica mixta.

El reverso de Taboada

Tuve en mi mano la llave de la ciudad de las primeras piedras.

Una llave de paso que no abre cerraduras.

Inútil como un reloj de luna.

Gastada y oxidada y, sin embargo,

algo sentí al tocarla.

(Volví a la primavera de las cosas.

A mi primer amor sin ataduras.

A clavarme la espina sin su rosa.

Al tacto de una piel sin armadura.

Recordé la inocencia necesaria

que permite dar forma a la utopía

y la fascinación extraordinaria

de confundir tú boca con la mía.

Recuperé la luna enrojecida.

El sol de madrugada en las canciones.

Mi caja de sorpresas escondida.

Volví a encontrar el as de corazones

en la manga que cubre las heridas

de un tiempo saturado de estaciones)

Pude oír su silencio bajo el suelo.

Pude sentir el frío de la duda

y recorrer el tiempo detenido

como una cuenta atrás con borrón nuevo.

Los comienzos…

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LA CIUDAD DE LAS PRIMERAS PIEDRAS

LA CIUDAD DE LAS PRIMERAS PIEDRAS

Tuve en mi mano la llave de la ciudad de las primeras piedras.

Una llave de paso que no abre cerraduras.

Inútil como un reloj de luna.

Gastada y oxidada y, sin embargo,

algo sentí al tocarla.

(Volví a la primavera de las cosas.

A mi primer amor sin ataduras.

A clavarme la espina sin su rosa.

Al tacto de una piel sin armadura.

Recordé la inocencia necesaria

que permite dar forma a la utopía

y la fascinación extraordinaria

de confundir tú boca con la mía.

Recuperé la luna enrojecida.

El sol de madrugada en las canciones.

Mi caja de sorpresas escondida.

Volví a encontrar el as de corazones

en la manga que cubre las heridas

de un tiempo saturado de estaciones)

Pude oír su silencio bajo el suelo.

Pude sentir el frío de la duda

y recorrer el tiempo detenido

como una cuenta atrás con borrón nuevo.

Los comienzos son sumamente duros.

Sobre todo, saber por qué regresas.

La razón de ese esfuerzo innecesario

para volver al punto de partida

sin deshacer maletas y equipajes.

Volví de nuevo al tacto de la piedra

que nunca deja huella bajo el suelo.

EN 2019…

EN 2019…

Que nadie, ni la vida, te maltrate.

Que el miedo tenga puerta de salida.

Que “tablas” sea más que “jaque mate”.

Que se caigan los puntos de tu herida.

 

Que te sonría (y no se descojone)

el presente de un tiempo mal contado.

Que no nos quiten nunca lo que “pone”,

ni el aire, ni el amor ni lo ganado.

 

Que el año que comienza no se acabe

sin hacer realidad tus fantasías.

Que encuentres el cerrojo de la llave

donde guarda el dolor las alegrías.

 

Que el humor no se muera sepultado

bajo un montón de tristes ofendidos.

Que a los tontos les den por todos lados.

Que tener la razón no esté prohibido.

 

Que lo malo nos muestre el lado bueno.

Que lo bueno no tenga un lado malo.

Que el vaso lo veamos medio lleno.

Que el boomerang no se convierta en palo.

 

Que encuentre pronto piso la cordura

y el sentido que dicen es común.

Que suene a libertad tu partitura.

Que encuentres lo que buscas sin ¡Chimpún!

 

Que la vida y la muerte te sean leves.

Que el deseo te excite sin maldad.

Que sea año de bienes y de vienes.

Que le ponga tu nombre a la verdad.

TARDE Y TEMPRANO

TARDE Y TEMPRANO

Me gusta ver la luz de media tarde entrar por la ventana de mi cuarto.

El sol cayendo a mares tiñendo de dorado los tejados y los pisos más altos de las casas.

Ese adiós de los días brillando en los cristales

Me gusta imaginarte recostada en mi pecho y en mi hombro retomando las horas que perdimos a causa de la distancia o la rutina.

Me gusta tu calor de chimenea que prende entre tus brazos y en tus labios.

Ese olor a nostalgia y a deseo que enciende nuestra piel cuando haces magia.

Me gusta regresar a los lugares en los que la imaginación nos reconoce. Al tacto de tu cuerpo hecho un ovillo. Al tiempo que contigo nunca pasa.

Me gusta compartir risas robadas y miradas que encuentran la respuesta con sonrisa de guiño.

Me gusta la emoción desenfadada de cubrir nuestro amor bajo la manta y quedarnos dormidos, sin nada que perder.

Me gusta que el invierno nos recuerde que cuando vuelva el mar seremos playa.

Me gusta que te guste aunque se haga de noche.