COSAS QUE PESAN

COSAS QUE PESAN

El miedo podando aceras.
La guerra plantando calles.
El olmo pidiendo peras.
Los mancos ciñendo talles.
 
El odio vendiendo ira.
La usura comprando oro.
El mundo haciendo que gira.
La puya huyendo del toro.
 
El huevo buscando nido.
El pájaro un buen agüero. 
El silencio haciendo ruido.
La excusa dándole al “pero”.
 
Los pobres haciendo el pino.
La gota colmando el vaso.
El riesgo haciendo camino.
El rio durmiendo al paso.
 
El campo poniendo puertas.
El alma tejiendo piel.
El cuerpo activando alertas.
El sol de luna de hiel.
 
El nudo apretando el cuello.
El “quién” sudando el “por qué”.
La pena poniendo el sello.
El “no” perdiendo la fe.
 
La suerte echándole cara.
La cara eligiendo cruz.
La cruz dándonos la vara.
La vara sin dar a luz. 

La duda saltando al ruedo.
El bien con el culo prieto.
El mal, colocando a dedo.
la vida jugando a “El Teto”.

LAS 3 BES (“Boluntad, Balor y Buevos”)

LAS 3 BES (“Boluntad, Balor y Buevos”)

Hay que tener valor en esta selva
para sobrevivir sin armadura,
para sobrellevar a tanto pelma
y a tanto descarado caradura.
 
Hay que tener valor para enfrentarse
a esa insana manía cotidiana
de sacar todo el cuerpo de la cama
para ponerse en pie y desesperarse.
 
Mirarse cara a cara en el espejo
hasta reconocer tu mismidad,
sabiendo que el pendejo del reflejo
es quien se despelota de verdad.
 
Hay que tener valor para aguantarse
y no empezar a repartir guantadas.
Hay que tener un par para jugarse,
sin anestesia, un ojo de la cara.
 
Para sufrir los carros y carretas
que, sin razón nos pasan por encima,
de una vida que ahoga pero aprieta
y da más cera que carbón de encina.
 
Valor para esquivar balas perdidas
y listos de espoleta retardada,
Hay que tener cerebro y fantasía
para sobreponerse a tanta traba.
 
Hay que tener valor, y parecerlo,
para cerrar los ojos en la cama
y, sin soñar con la que está cayendo,
decir en un bostezo, hasta mañana.

¿QUIÉN NO? (salvo tú, claro)

¿QUIÉN NO? (salvo tú, claro)

¿Quién no tiene un humor en cada puerto,
un –¡hola!– con sabor a despedida,
una pasión secreta y desmedida
que no termina de llevarte al huerto?
 
¿Quién no ha roto algún plato en un descuido
o el cristal del espejo de un almario?
¿Quién no ha desescombrado el diccionario
buscando un sentimiento definido?
 
¿Quién no se ha aprovechado del mezquino
tráfico de influencias cotidiano,
con el hijo bastardo de un hermano
amigo del cuñado de algún primo?
 
¿Quién no conserva en frío la venganza
cuando el pecado está todo vendido,
o le ha dado la espalda a la esperanza
del cielo que le tienen prometido?
 
¿Quién, con voracidad, no ha deseado
a la mujer del prójimo o al nota?
¿Quién, en su sano juicio, no ha empeorado
y ha perdido, botando, la pelota?
 
¿Quién no ha descerrajado algún reproche
confundiendo verano y primavera?
¿Quién no ha subido tramos de escalera
bajando desde el día hasta la noche?
 
¿Quién no ha considerado el ventajismo
como una forma de tener razón,
o al poder que transpira el erotismo
con una excusa para la ocasión?
 
¿Quién no se beneficia de la duda?
¿Quién no duda de todo por joder?
¿Quién no reniega del botón de ayuda?
¿Quién no ha querido a alguien sin querer?