PAÍS ESTACIONAL

PAÍS ESTACIONAL

Todo es estacional:

Vivir, pasar por el aro,

los trenes, la realidad.

(Menos los tontos y el paro

casi todo lo demás).

Todo es estacional

(salvo indignarse por todo).

Que nos parezca normal

que sudemos por los poros

la de arena y la de cal.

Todo es estacional:

el clima, los ganadores,

los granos, la dignidad,

los consejos, los amores,

los ministros, la fealdad,

los dioses, las religiones,

las canciones, la lealtad.

Que nos toquen los renglones

a cualquier hora o edad.

Todo es estacional

(salvo el firme de las nalgas),

las pinzas de desollar,

el moño de la Bernarda,

los Másteres, lo demás.

Todo es estacional

porque da igual la estación.

En todas nos viene mal

que nos quieran colocar

la fecha de defunción.

En fin, que todo es normal

menos lo que no lo es

y, lo dicho, estacional,

como éste otoño que está

que no llega a fin de mes.

REVERSOS DEDICADOS, DE AYER Y DE HOY, PRESENTAN…

REVERSOS DEDICADOS, DE AYER Y DE HOY, PRESENTAN…

#ElReverso de la @BujulaOndacero

29 de enero de 2013

MINUTO DE GLORIA.

DEDICANDO CON EL EJEMPLO.

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El reverso de hoy va dedicado

por nada en especial, quizá por todo:

Al viento que te da por cualquier lado.

Al discreto que calla por los codos.

Al año convertido en almanaque.

A las fotos que huyen de los marcos.

Al que no se defiende al contraataque.

Al que pide en la fila de los bancos.

A la media verdad que no es mentira.

A lo que nunca cuentan de la historia.

Al mediocre gris perla que te mira

y sabe que es idiota de memoria.

A la gota de sangre que se seca.

A la tela de araña abandonada.

A los ratones de las ludotecas.

Al vacío que llena una mirada.

Le dedico también este minuto

al vaso de los lápices gastados.

Al negro por estar siempre de luto.

Al blanco cuando está recién manchado.

Al libro que se aburre en la mesilla.

Al ojal del botón que no se abrocha.

Al sueño que no acaba en pesadilla.

Al que sabe agarrarse de la brocha.

A la luz que se apaga en la nevera.

Al garbanzo del pito del sereno.

A la huella que borra la marea.

Al que cose los trajes de neopreno.

Le dedico el reverso al espejismo

que convierte en cristal la carretera.

A ese instante fugaz contigo mismo

en el que eres feliz a tu manera.

A la parte más baja de los muros.

Al adiós que no espera un hasta luego.

Al lado sin usar del lado oscuro

y al que sin decir digo, dice Diego.

También al interior de las afueras.

A la parte caliente de los paños.

Al cristal de las gafas de madera

y a los que cada día cumplen años.

EL ÚLTIMO ABRAZO

EL ÚLTIMO ABRAZO

No quiero estar aquí el día que al planeta le de por irse de agujeros negros, ni tampoco la tarde que, la Luna, se acerque a contemplar como se pone el último sol, sentada en la hierba de la colina de las tetas, contemplando el atardecer sobre el cráter de El Golfo o en una hamaca del Café del mar.

No sé si me apetece estar aquí cuando Saturno nos regale su anillo de soltero, o el día que un cometa vagabundo nos parta el corazón ya hecho pedazos.

No quiero estar aquí pero por miedo a no encontrarte entre tanto saqueo, entre tanto canalla, entre tanto superviviente sin futuro y el resto de la gente en estampida.

Si la vida se acaba en un repente, avísame con tiempo de buscarte y morir en tus brazos.

¡QUÉ PAÍS! (Da igual la época)

¡QUÉ PAÍS!                                        (Da igual la época)

Recupero este Reverso de la Brújula, que me han recordado, lo cual agradezco.

(Uno de los primeros Reversos de la Brújula en el 2007)

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Hay más dardos que dianas.

Hay más puñales que espaldas.

Más cantantes que mañanas.

Más colores que guirnaldas.

Hay más suciedad que trapos.

Hay más veneno que lenguas.

Menos gargantas que sapos.

Más vengadores que mendas.

Hay más agujas que ruecas.

Más vigas que ojos ajenos.

Hay menos gestos que muecas.

Más mentiras que boleros.

Hay más dolor que consuelo.

Más sobredosis que venas.

Más tomaduras que pelos.

Hay más caras que monedas.

Hay más crimen que castigo.

Hay más témporas que culos.

Más dije Diego que digo.

Más secuestrados que zulos.

Hay menos cera que fuego.

Hay más odio que condena.

Hay más quebrantos que duelos.

¡Ay! qué país ¡Ay! qué pena.