MEJORÍA

MEJORÍA

Hay poemas que escribo con el corazón en un puño, con una verdad que no tiene comparación posible con ninguna otra verdad. Un poema de los que no corriges, que se queda como sale, como fluye, escrito a borbotones. Un poema sin trampa ni cartón. Un poema de amor sin doblez, sin medias tintas, sin coraza.

Hoy que todo es un poco mejor he sentido el impulso y la necesidad de sacarlo de su libro y airearlo. Porque hoy el viento me ha dicho que sopla a tu favor, a nuestro favor, y nada me hace más feliz que tu mejoría. Te quiero siempre.

 

GOTAS DE SOL

(a mi hija)

 

Esta noche no soy tu ángel de la guarda,

aunque esté aquí, mirando como duermes.

Ni el cazador de sueños que te espanta

las sombras de la noche.

No soy el ojo de la cerradura

por más que esté espiando tus silencios.

Esta noche de luna soleada,

no soy el espejismo,

ni el furtivo fantasma

que se desvela envuelto en pesadillas.

Ni el eco del suspiro

que se escapa

de tu boca entreabierta.

Esta noche no soy funda de almohada,

ni la sábana verde que te estorba,

ni el colchón de tu cama destemplada.

Si acaso, la caricia que no notas,

el amor que no sientes, distraída

navegando por el mar de los zarpazos

invisibles.

Puede que esta noche sea

tan sólo tu aliento,

el papel y la tinta de estos versos

que te robo a escondidas.

La única verdad que nos separa

de un mundo de mentira.

El azote de un dios al que no entiendo.

Esta noche no soy tu carcelero

ni el común divisor de los sentidos.

Quizá, parte del aire que respiras,

parte del tiempo en el que me desvivo.

Un abrazo de dedos que se aprietan

como si no existiera otro destino

para tantas caricias.

Esta noche no soy por más que pueda,

más que el nudo del lazo

que nos ata a esta vida.

Un torniquete para las heridas

de impotencia y dolor que no remite.

Esta noche no quiero ser, mi vida,

por más que me lo pida la razón,

más que una simple lámpara encendida,

más que una transfusión de amor en vena,

Más que la sangre de tu corazón.

 

De Contra Viento y maneras.

Ed. Renacimiento.

RUIZCIONARIO

RUIZCIONARIO

Unas cuantas palabras redefinidas y perdonen las modestias.

Oportunista: Se dice del que critica y aprovecha de que los demás no hagan lo que él tampoco hizo.

Democracia: Sistema político que permite confundir una amplia mayoría con la mayoría silenciosa.

Demagogia: Rama de la razón de los que todavía no se han bajado del árbol (ni se apean del burro).

Facha: Insulto que se aplica a una persona que no piensa como tú (piense como piense).

Rojo: Facha viejo. “Progresiesta”.

Radical: Excusa para liarse a tortas en cualquier concentración. Si es radical libre es por los pelos.

Periodista: Profesional, o no, de la información, que cae mal cuando cuenta las cosas y ni cae cuando no las cuenta.

Política: Dedicación, sin explicación aparente, que consiste en que parezca que los otros hacen mal incluso lo que hacen bien y que, lo que los tuyos hacen mal, sea lo que haya que hacer. “Y también dos huevos duros”.

Opinión: Provocación por vocación (y por rotación).

Diálogo: Álogo.

Referéndum: Consulta popular ,casi inédita, que no se usa ni para consultar si se puede hacer una consulta. O algo así.

Nación: Estado con derecho a usar el comodín de la manada.

Patria: Espacio mental, a modo de jardín, en el que si te metes ya no sales.

Autonomía: Distancia que recorre una región hasta que se le vacía el depósito. Y poco más.

Proceso: Procés.

Procés: Poseso.

Parlamento: Lugar el que se reúnen los representantes elegidos por el pueblo, ese que no terminan de saber si realmente lo representan. Espacio casi siempre cerrado por vacaciones o por falta de gobierno.

Monarquía: Forma de gobierno por la que una persona hereda el cargo de rey o reina. Algo parecido a lo que ocurre en países como Cuba, Corea del norte o Akynostán, pero con menos niños en lista de espera.

República: Forma de gobierno por la que, en España se cambiaría a Felipe VI como rey por, yo qué sé, Esperanza Aguirre como presidenta de la misma, por poner un ejemplo.

Tertuliano: Especialista en ti y en to.

Feminismo: Movimiento que se demuestra igualando.

Pacto: Acuerdo que se firma y si te he visto no me acuerdo. Si esta implicado el partido Ciudadanos es un “pacto a la naranja”.

Izquierda: Lo que no está a la derecha.

Derecha: Lo que no está a la izquierda.

Centro: La otra derecha o la otra izquierda, según.

Extremo: La puntita nada max.

Moral: Algo que hay que tener pero que necesita una actualización 5.4 o más. Dependiendo de según quién la sufra o la practique es sinónimo de hipocresía.

Justicia: Resolución que todo el mundo acata con la boca chica y pone a parir con la boca chancla. Por la toga muere el juez.

Hacienda: Hacienda somos tontos.

No: Es no.

Zasca: Cansino corte de mangas con peineta y con razón.

DE OÍDAS

DE OÍDAS

Todo son rumores y saber de oídas. Nadie sabe nada, ni los que algo saben. Eso es al menos lo que transmite el insoportable ruido del rumor y del bulo, del hablar por ladrar, eso, y que lo que de verdad parece que importa es que, cuando abras la boca, de la impresión de que te asiste la razón dura, la táctica, la de Estado y la sinrazón, aunque mueras en el intento de ser alguien, por boca de otro, como un desesperado pez Payaso. 

Lo que en realidad importa es que tu lenguaje corporal transpire un olor a estar informado, que estás al tanto de todos los movimientos habidos y por hacer, que estás al cabo de la calle (como si la calle fuera de fiar o un lugar concreto), que compartes el perfume de los que mean colonia. 

Se trata de poder alardear de tu ignorancia sabiendo que, al final, todo se olvida, que nadie se acuerda de los impostores porque, en cuestión de tirarse a la piscina, todos lo hacemos, tarde o temprano con el flotador pinchado. Porque ignoramos que, lo que de verdad importa, lo que la verdad importa, a la gente le importa un pito sin garbanzo.

La mayoría de las veces estamos más deformados que informados y un buen día, si mostrar arrepentimiento, aparecemos ahogados en nuestra propias fuentes, fuentes generalmente interesadas, fuentes de las que solo emana vapor de nada, o agua de lluvia sucia. Las fuentes tampoco saben nada o, al menos, no lo saben todo. Saben también lo que les cuentan, lo que creen haber visto u oído, saben lo que quieren que sepan sus propias fuentes. 

La gente opina “lo que opina el que opina” que, a su vez, traslada lo que le han vendido a él o lo que pretende vendernos. 

Intercambiamos opiniones y “saberes” en dramas separados. De perdidos al trío o a la orgía.

¿Quién tiene entonces la primera y la última palabra? Me da a mi que nadie se atreve a tanto, salvo los que no saben nada. En cualquier caso, el que las tenga a mano, o a máquina, que las vuelva a meter dentro del diccionario.

ESPEJISMOS

ESPEJISMOS

Ojos que miran despacio. Labios que besan sin prisa. Sueños que se desperezan. Cuerpos que van y vienen buscando la alargada sombra de un día que se muere de ganas de empezar sin pedir nadie a cambio.

Bocas que fabrican aire. Rostros en busca de espejos. Gente de paso que envejece sin prisa en el guiño infinito de un semáforo en ámbar averiado.

Risas que lloran de risa. Gritos que no dicen nada. Luces que se alegran de ver fundirse el día por calles que se esconden dentro de los portales.

Latir de corazones que se alejan. Canciones que resuenan en la mente. Señales en el cielo que recuerdan que la vida es un beso cuando menos lo esperas, que la vida es un cielo por estrenar cuando se hace de noche.

Es hora de vivir o de sentirse vivo.

Empieza lo nuevo.

EN EL INTENTO

EN EL INTENTO

Intentaba recordar cómo era aquello de mirarse al espejo y reencontrarse.

Recordar la última vez que la felicidad le había guiñado un ojo e intentado bajar los pantalones en medio de la calle. Una broma pesada pasada, que ahora relamía con la sonrisa puesta.

Quería salir al encuentro de un pasado que cargaba a su espalda una mochila llena de sueños y una vida recién estrenada.

Volver a luchar a favor de obra. Dejarse las manos en caricias, apretones, manchas de tinta y rastro de pintura, polvo y experiencia.

Alisar las arrugas que los años habían tallado en su piel como caminos de paso.

Soñaba con la risa que un día formó parte de su anatomía, del esqueleto de su mirada al verse saltar las olas de un mar en el que ahora tan solo remojaba la nostalgia.

Intentaba recordar, pero su memoria se había quedado encerrada en la habitación del pánico y aunque su mano apretada agarraba con fuerza la llave de la puerta de salida, era incapaz de separar los dedos.

Ansiaba recordar cómo se abren las manos.

DE CONEJOS Y UTOPÍAS

DE CONEJOS Y UTOPÍAS

No sirve de nada tener buenas ideas si nadie acepta ser conejillo de indias para demostrar la idoneidad de las mismas. Las buenas ideas, en ese aspecto, adolecen de la misma falta de aceptación que las malas: ninguna. 

Los ases y los conejos quedan muy bien en mangas y chisteras pero, fuera de ellas, la magia les abandona como a las axilas los desodorantes de mercadillo.

Aunque quisiera estar equivocado. Muchas veces he manifestado, convencido de ello que “el mundo suele cambiar a los que vienen a cambiarlo”. Será por falta de valor, de consenso, de poder, de capacidad de convicción o, sencillamente, por miedo a perder la confianza de los votantes constantes y asonantes, pero, lo cierto es que, a la hora de la verdad, en política, o te adaptas a lo que la gente está dispuesta a consentirte o si te he visto no me acuerdo. 

La utopía está bien como castigo, en la práctica, no hay quien sea capaz de hacerla funcionar. Por eso es utopía, si no, no tendría la gracia que promete. No reniego de ella, me gustaría que pusiésemos más interés en lo que propone, en su capacidad regeneradora, en su locura. La mayoría de las genialidades nacen de lograr hacer realidad un imposible. Lo cierto es que “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja” que un pobre se deje arrastrar a un cielo que ni ve, ni siente, ni está dispuesto a padecer ni a ser compadecido.

Las utopías no suelen cumplir las promesa sencillas, como para tragarse otro sapo a estas alturas, aunque el sapo parezca una rana y esconda un príncipe de infinitos colores. Condenamos a los justos por pecadores antes de que puedan salir de su “almario”. Pero así son las cosas. La sociedad tiene miedo a los cambios, a la estética y a una ética que no ve del todo clara. Pintamos más de lo que exponemos, porque lo que se dice exponer, no exponemos nada,

A todos nos gustan los vampiros hasta que sentimos sus dientes clavados en nuestro cuello. Hasta que nos convertimos en vampiros de segunda clase. 

Conejillos a la mar.