APUNTE BREVE PARA LETRA DE RANCHERA.

APUNTE BREVE PARA LETRA DE RANCHERA.

No siempre el desamor tiene que conducir necesariamente a la tristeza ni a cosas peores. Muchas veces, cuando se pierde algo bueno, uno no sabe lo que gana. Convertido en canción, la cosa podría ser más o menos así:

Dijeron que me habías olvidado 

y fue tan grande el salto de alegría 

que tengo el corazón escayolado, 

el músculo plantar despachurrado, 

y el alma como un trago de tequila.
(Seguiremos informando, o no).

*No hay ranchera sin tequila, ni tequila sin botella, ni culo sin mal asiento, ni tetas sin paraíso, ni sabor sin fundamento.

A PASEO

A PASEO

Salir a pasear sin sentir frío.
ni miedo, ni dolor, ni nada malo.
Sacar a pasear tu desvarío
con la sana intención de no dar palo.

Simplemente: mirar, cruzar el río
que separa el futuro del pasado,
dejar el callejero a su albedrío
aunque elija el camino equivocado.

Y que no importe el nombre de la calle,
o si son empinadas las aceras,
o si el viento te coge por el talle,
o si suben o encajan las mareas.

Caminar sin saber de dónde vienes,
sin que importe una mierda dónde vas,
si se cruzan tus males con sus bienes,
lo que piensen o digan los demás.

Echarle un pulso al loco segundero
que te sigue a sesenta por minuto.
Pasear tu universo diminuto
volando sin volar a ras de suelo.

Pasear por la vida sin complejos
pero sin vocación de escaparate,
persiguiendo sonidos y reflejos
hasta volverte cuerdo de remate.

Salir a pasear con viento en popa
y mandar a paseo la tristeza.
Poner a la frialdad mirando a Europa
y volver abrazado a la belleza.

UN AÑO MÁS

UN AÑO MÁS

Que no se nuble el cielo de tu boca.
Que no te metan mano si no estás.
Que cualquier logro sea una bicoca.
Que no me dejes nunca si te vas.

Que se te erice el alma de las cosas.
Que no se pudra nunca tu fragancia.
Que no te dejen puestas las esposas.
Que no pase de largo tu ambulancia.

Que Dios rece por ti en sus oraciones.
Que sueñes con la almohada entre los pies.
Que si se para el mundo te emociones.
Que el siete sea distinto al dieciséis.

Que no te den el todo sin sus partes
ni te toquen las partes sin saber.
Que no te quieran por amor a helarte.
Que si te dejan sea sin querer.

Que no brille el reverso tenebroso.
Que el dinero y la Fuerza te acompañen.
Que la guerra no empalme al poderoso
que tiene como lema un “que se apañen”.

Que te encuentres el séptimo sentido.
Que borren el noveno mandamiento.
Que tu suelo recuerde al firmamento.
Que no te quiten nunca lo vivido.

DE OÍDAS

DE OÍDAS

Todo son rumores y vivir “de oídas”. Nadie sabe nada, ni los que algo saben. Eso es al menos lo que me parece. Eso y que lo que de verdad importa es que, cuando abras la boca, de la impresión de que te asiste la razón Pura, la razón Práctica, la razón de Estado y la de Marhuenda, aunque tú te mueras, por boca de otro, como un pez Payaso. 

Lo que en realidad importa es que tu lenguaje corporal transpire olor a que estás informado. Que estás al tanto de todos los movimientos habidos y por hacer. Que estás al cabo de la calle (como si la calle fuera de fiar o un lugar concreto). Que hueles al aroma de los que mean colonia. 

Se trata de poder alardear de tu ignorancia sabiendo que, al final, todo se olvida. Que nadie se acuerda de los impostores porque, en cuestión de tirarse a la piscina, todos lo hacemos, tarde o temprano. Lo que de verdad importa, importa un pimiento (de importación).

La mayoría de las veces estamos más deformados que informados y un buen día, sin mostrar arrepentimiento, aparecemos ahogados en nuestra propias fuentes. Fuentes, generalmente interesadas. Fuentes de las que solo emana vapor de nada o agua de lluvia ácida. Las fuentes tampoco saben nada o, al menos, no lo saben del todo. Saben también lo que les cuentan, lo que creen haber visto u oído, saben lo que quieren que sepan sus propias fuentes. 

La gente opina “lo que opina el que opina” que, a su vez, traslada lo que le han vendido a él para volver a vendernos. 

Intercambiamos opiniones y “saberes” en camas separadas pero, de hacer intercambio de parejas u orgías, ni hablamos. De perdidos al trío.

¿Quién tiene entonces la primera y la última palabra? Nadie se atreve a tanto, salvo los que no saben nada. En cualquier caso, el que las tenga a mano, o a máquina, que las vuelva a dejar dentro del diccionario.

TABOADA

De repente, un extraño.

VIVIR SIN PASIÓN ES MORIR DULCEMENTE

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Llevo días buscando libros, textos que subir… Y este calor me mata.

Hoy, Javier Ruiz Taboada.
Os mentiría si dijera que lo encontré yo por suerte del destino, lo encargue sin saber nada de el al verlo nombrado por instagram, sabia que sería bueno y valía la pena arriesgar.
Vaya si valió la pena…
De todos los que he leído, de todos mis favoritos el sin duda es un paso adelante, cada poema cada palabra es simplemente fascinante.
El título dice mucho.

Mi opinión, tenéis que comprarlo ya o simplemente leerlo y coger notas porque es INCREÍBLE.

Leer por favor.

[NO HE PODIDO OLVIDARTE… ]

No he podido olvidarte
y si lo hice,
no fue lo suficiente.

El olvido tiene buena memoria
cuando quiere.

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REGRESO AL PASADO

REGRESO AL PASADO

Últimamente he pensado que no me importaría poder viajar a mi pasado. Un viaje de ida y vuelta, sin pasarse. Unas cuantas puertas del tiempo y a casa, que en aquella época si hacía frío.
Volver a mi pasado para reencontrarme con aquello que fui y que fue conmigo. Se me antoja volver al morboso instante inesperado de compartir el primer beso a ciegas. A recorrer las calles de mi olvido, por ver si me sigo perdiendo en los portales. A esconderme de nuevo en los rincones en los que jugábamos a encontrarnos cuanto antes, no sé si por miedo a esa sensación de soledad asistida o por la absurda necesidad de tener que cambiar de entretenimiento cada cinco minutos. 

Me gustaría volver por unas horas a reencontrarme con mi padre y darle un abrazo de padre, y de paso la razón, la razón y las gracias, y otro abrazo. 

Volver a mi pasado por un rato y comprobar qué ha sido de los que desde hace años no sé nada o se fugaron sin mi o yo sin ellos. Ir de visita el día aquel que me sacaron a la pizarra y saqué mi único diez sin querer y sin saber por qué. Regresar al borde del camino donde dejaba tirada mi bicicleta y mi cuerpo descosido, harto de tanto pedalear cuesta arriba para no llegar nunca a ninguna parte. Volver a aquel atardecer, que se me antojó único, cinco minutos antes de hacer la foto que no pude tirar en su momento porque llegué muy tarde.

Quisiera volver a sentir el tacto de su piel en el asiento de atrás del coche, mientras aprendíamos a entender que todo sería distinto al día siguiente. Al susurro del vientre de la tela al pasarle la tiza, ayudando a nada en la sastrería de mi abuelo. A detener aquella bofetada de patio de colegio con la que me quedé sin dar nada a cambio. Me gustaría ver de nuevo cosas que no recuerdo por más que me reintento. Volver a aquellas noche de concierto, con cierto desconcierto, al fondo de las copas 

Volver a mi pasado, no por mucho ni por nada, ni siquiera por nostalgia, acaso un poco en defensa propia, para dar una vuelta a algunas cosas que quedaron pendientes, a algún reloj de arena que se quedó colgado, a la tortilla que acabó en el suelo y me salvó la cena. Volver para volver a dar la cara y a hacer más de una cruz.

Al futuro he renunciado a ir por si, una vez allí, ya no estuviera.