CAUSALIDADES.

Todo pasa por fumar,
correr riesgos, conducir,
transpirar y respirar,
pelearse, consumir.

Entrar, salir, enfermar,
comer, no comer, sufrir,
perder el juicio, viajar,
medicarse, desoír.

Por desamar, por huir,
enrocarse, claudicar,
amamantar, confundir,
abandonarse, tragar.

Tomar el sol, pelear,
fallar un gol, consentir,
hacer el tonto, pringar,
trabajar, planchar, parir.

Corromperse, disentir,
adocenarse, volar,
decir la verdad, mentir,
oponerse, comulgar.

Hacerse el loco, matar,
que te maten, presentir,
atragantarse, gastar,
hacer deporte, invertir. 

Enrocarse, desistir,
practicar sexo, soñar,
correr, aislarse, fingir,
Ir al trabajo, viajar.

Todo nos puede llevar
a «la mar que es el morir».
Pero, sin más que rascar, 
lo que es mortal, es vivir.

GENTE

GENTE

Decimos «gente» en genérico pero, en particular, ese y esa gente tiene: nombre, apellidos, parentesco, cargo, familia, pompi y circunstancia.

Esa gente puede ser, dependiendo del texto y el contexto: un jefe, tu pareja, el vecino de arriba, un tertuliano venido a menos, un tuitero venido a más, el compañero de turno, la madre que nos parió,  un idiota conocido o un político por conocer.

«Hay gente que…» Puede que sea el comienzo de frase más usado cuando el que lo escribe trata de desahogarse sin miedo ni complejos, sin ningún lujo de detalles, sobre su enemigo invisible. Hay gente es el enunciado universal de un zasca camuflado, de una colleja en toda regla de las que hacen temblar los pelos de las orejas.

«Hay gente que nace mema y ha tenido un par de recaídas, hay gente que piensa que los pájaros maman, hay gente que grita más que habla, hay gente que sabe tanto que sabe a mierda, hay gente que está en este mundo porque tiene que haber de todo, hay gente que callada seguiría estando igual de fea…», un no parar de gente leyendo y viniendo. Detrás de todas y cada una de estas sentencias de muerte literaria, quien más quien menos ve la foto de un rostro de frente y de perfil, una cara que solo nosotros somos capaces de reconocer, pero que es perfectamente compatible con los hijos de la ira que cada cual alberga en su interior.

Ser gente no tiene ningún mérito, odiar y ser odiado es fácil, lo que resulta embarazoso, en muchos casos, por mera cuestión de supervivencia, es citar la fuente de la que bebemos tanta mala leche. La cobardía de la gente.

Cualquiera podemos ser la gente de esa otra gente y viceversa. Somos gente sin fronteras, los sin rostro, los sin rastro, un ingente gentío de gente. Qué de gente.

TODO EL MUNDO

TODO EL MUNDO

No todo el mundo es todo el mundo. No todo el mundo tiene un perfil en alguna, o en todas, las redes sociales. Aunque nos parezca extraño hay muchas personas que no quieren saber nada de ellas, incluso entre las que ya están enredadas. Hay mucha gente, no sé si un todo el mundo de gente paralelo, que prefieren vivir al margen de esa ley o directamente les resulta inviable. Sin embargo pensamos que todo el mundo hace lo mismo que nosotros o que nuestro círculo vicioso. No todo el mundo escucha podcast, busca hoteles y vuelos en Google, tiene un canal en YouTube, escucha música en Spotify, ve las series de las que todo el mundo habla en el ordenador, se descarga aplicaciones para saber donde está Cuenca, sube a Instagram fotos de sus rodillas, de sus paellas y de sus destinos de vacaciones. No todo el mundo hace lo mismo. Si caemos en esa trampa corremos el riesgo de terminar excluyendo a los que están al margen de estas y otras muchas cosas. Terminaremos por creer que no existen, que no están ahí, que no son de este mundo y, en consecuencia, de ninguno. Vivirán ajenos a la toma de algunas decisiones, a la democracia participativa, a tener nuestro privilegio de no entender nada. Quedarán flotando entre el máximo común divisor y el mínimo común múltiplo. Estamos creando una sociedad dividida entre los que se enteran de todo, o eso creemos, y los que no se enteran de nada, o eso creemos igualmente. Cuidado con el todo que nos puede coger por sus partes. No somos todo el mundo.

A TIEMPO

A TIEMPO

Quizá no supe darme cuenta a tiempo. Dejé pasar las cosas pensando que algún día no me haría falta hacerse tantas preguntas, que las respuestas llegarían solas como llegan los trenes al andén de salidas. Seguramente estaba convencido de que el futuro dependía de mi mismo y no supe aprender a tiempo que, para ciertos fines, suele haber alguien que maneja tus hilos, que enreda con tus fantasías y te descoloca, una mano negra que tiñe de blanco todo lo que toca por simple disimulo. Jamás supe ejercer de marioneta, ni quise entrar al trapo como el polvo que espera ese destino. 

Estamos hechos de sueños que pocas veces despiertan en la almohada más mullida. No me enseñaron a conformarme, tampoco a lo contrario. No he aprendido que la vida es un milagro (si eres tú el que pagas de antemano los panes y los peces) para llegar al primer puerto y abandonar las redes a su suerte. No es cuestión de rendirse, ni de aceptar migajas, se trata de poner en valor lo que se tiene y ser menos infeliz lamiendo cicatrices, o ser feliz a secas con lo que has conseguido. No resulta sencillo. Cuando cuentas aviones desdibujando el cielo, suelo verme sentado en uno de ellos, no importa donde vaya siempre que no sea cerca. 

El destino se parece al reflejo de la luz de los faros sobre el agua, ignoras sobre que ola se posará en la siguiente pasada. Y se va haciendo tarde y el futuro no espera y la vida te extraña y no sabes porqué te dan la espalda, aunque no te quepa la menor duda (solo las mayores). 

Quizá sí me diera cuenta a tiempo, lo que pasa es que me apunté de la resistencia sin la más mínima intención de echarme al monte. No termino de verle la ventaja a ser hombre invisible. De todos los superpoderes me gustaría tener el de saber volar, aunque no me atreviera.

PREFERENCIAS

PREFERENCIAS

Los viajes sin maletas.
Los juicios sin paralelos.
Los gestos sin pataletas.
Las señales sin los pelos.

La libertad sin receta.
El mundo sin el pañuelo.
La suerte sin espoleta.
Los amores sin los celos.

Los idiotas sin caretas.
La Bolsa con caramelos.
El verano con poetas.
El lacón, mejor con grelos.

La caza sin escopeta.
La pesca sin el anzuelo.
La torre con la veleta.
El café, sólo, con hielo.

Los puños sin las puñetas.
El olivo con mochuelo.
Las ideas sin profetas.
Los quebrantos con los duelos.

El salido sin bragueta.
La tristeza con consuelo.
Los bueyes sin la carreta.
La amargura con pomelo.

El corte sin la peineta.
Las miradas sin un velo.
Los hoteles sin moqueta.
y los abrazos de abuelo.

Deshojado paisaje el que nos pinta 
la realidad por tierra, mar y aire.
No quedan plumas para tanta tinta,
ni más corrientes para los desaires.
La realidad es cruel y variopinta
y no nos da un respiro ni al socaire.
Poca cintura para tanta finta.
Falta limosna para tanto fraile.
La cara de esta guerra sin trinchera
en la que resistimos el asedio,
es fea como culo de nevera
y dura como terco sin remedio,
triste como el ciprés del cementerio,
como el hueco sin luz de la escalera,
como la sobriedad de un ministerio,
como una tapia sin enredadera.
Indignante el paisaje mar adentro.
Surrealista el peaje cuerpo a tierra.
Esta diana ya no tiene centro
de tanto dardo con diente de sierra.
Menos mal que pintores nunca faltan
de los que ven el cuadro medio lleno,
ni los que tanto dicen cuando callan,
ni los que solo ven el lado bueno,
o los que saben encender la brisa,
los que te cantan siempre tu canción
y esa gente que encuentra una sonrisa
en donde más le duele al corazón. 

ENTRE TU ESPALDA Y MI PARED

ENTRE TU ESPALDA Y MI PARED

Hoy vengo a hablar de mi libro (con perdón), de mi último poemario editado por Renacimiento y que he titulado ENTRE TU ESPALDA Y MI PARED. De entrada os puedo decir que a mí me ha gustado; de salida, que espero que a vosotros también si es que decidís hacerlo vuestro, más de lo que ya lo es. Con esa intención escribo, con el deseo de que cualquiera se pueda sentir reflejado en cada uno de sus versos.

Entre tu espalda y mi pared no deja de ser una postura ante el sexo, el amor, el humor, la ironía y las emociones que nos sacuden cada día. Es un libro para leer entre lineas y picar entre horas. Es bastante transparente (se me ven las intenciones) y en ocasiones explícito. Se entiende todo y lo que no se entiende cuenta con el divertimento de mis juegos de palabras y mis intercambios de collejas.

Estoy muy contento con el trabajo que la editorial ha hecho para dejarlo bonito. Esta primera edición del libro es de «solo» 400 ejemplares que espero no deje a nadie indiferente, el contenido es otro rimar. Es otro arrimar.

La poesía suele tener una distribución irregular, por no decir escasa (en las tiendas se suele encontrar al fondo a la derecha detrás del extintor) En teoría se puede comprar en cualquier establecimiento del ramo (al menos queda la opción de encargárselo a la tienda si no lo tuvieran en ese momento). Otra opción para comprarlo es dirigirse directamente a la página de Renacimiento y pedir allí que os lo envíen: http://www.libreriarenacimiento.com

Hay también en internet muchas otras páginas y librerías online donde se puede solicitar.

Os agradezco de antemano la atención que me prestáis, os la cambio por un par de poemas de Entre tu espalda y mi pared. Besos y versos.

PAPEL DE SEDA ROSA
Tengo tu olor calado hasta los sesos.

Hasta huelo tu ausencia

perfumada de escarcha,

en la yema del dedo

que naufraga en tu sexo,

en la lengua que sabe

a qué sabe tu vientre,

en la piel de mi mano

que acaricia tu pecho.

en el aire empapado

que destiñe mi ropa.

Tengo tu olor presente

y pasado y futuro.

El olor de tu aliento

concentrado en mi boca.

En mi sexo, el aroma

del tacto de tus labios.

En mi nariz tu espalda

hidratada de notas.

Tu humedad de saliva

reseca en mi memoria.

Tengo tu olor calado

como una bayoneta.

HABERES

Hay silencios que rompen

el eco del sonido.

Hay palabras que hieren

y miradas que atan.

Hay besos que desnudan

y versos que acarician.

Hay susurros que abrasan

y gemidos que duelen.

Hay distancias que matan.

Hay espejos que envidian.

Abrazos que enmudecen.

Hay personas que excitan

y carencias que inspiran.

Hay bordes sin abismo

y vacíos que llenan.

Hay ángeles caídos

y demonios helados.

Hay tormentos que asustan

y tormentas que calman.

Hay luces encendidas

que, a la vez, oscurecen.

Hay príncipes azules

que a la larga oscurecen

y princesas azules

con los pies de cristal.

Hay cuerpos que marchitan

la flor de la pasión.

Hay caricias de lava

más frias que un desprecio.

Hay curvas lujuriosas

y lágrimas que pecan.

Hay pecados mortales

que merecen la pena.

Hay penas que se curan

dejándose llevar.

Hay sonrisas que no arreglan nada

pero lo mejoran todo.

ALERTAS

ALERTAS

Alerta de erupciones:
cutáneas y solares.
Alerta de marrones
y cuentas por saldar.

Peligro de elecciones
para colmo de males.
Alerta de apagones
de mentes al azar.

El sol está que Trina
de limón con burbujas.
El riesgo es una inquina
de aurora boreal.

Alerta de rutina
y de invasión de ouijas.
No queda Biodramina
de tanto marear.

Hay peligro inmediato
de volvernos idiotas.
Alerta de hacer tratos
sin nada que tratar.

Defcon 5 de flato
de dar tanto la nota.
Temor a que éste rato
dure una eternidad.

Y así vamos tirando,
entre alertas y amagos,
entre sustos y tragos
de calor sin usar.

UN MINUTO

UN MINUTO

En un minuto se pueden decir y desdecir muchas cosas. Da tiempo a llamar a las losas por su nombre, a mentir a conciencia, a otorgar callando, a maldecirse. En un minuto se puede pedir perdón y parecer sincero. Da tiempo a rogarle a Dios que se despierte, a prestar ayuda a los que no saben qué hacer con ella. Se le puede quitar o poner hierro a un presunto, morir por la boca otro pez, quedarse sin palabras y, aún así, que se te entienda todo. 

Un minuto te permite vivir del #microcuento, del relato corto, cortito. En un minuto caben tantas verdades como desprecios. Sesenta segundos es tiempo suficiente para contradecirse sin inmutarse o inmutarse sin contradecirse. En un minuto sobran razones cuando faltan motivos y viceversa. 

Un minuto bien aprovechado puede elevarte a los altares o hundirte en su miseria. 

Un minuto es eterno cuando dura lo suficiente para poder terminar lo que se empieza. 

La soledad se mide en minutos cuadrados de silencio, la alegría en sonrisas por minuto.

Nunca se deben tirar los minutos que sobran, se pueden guardar para mejor ocasión en el interior de un reloj de arena, que es donde el tiempo da vueltas y no tiene escapatoria.

Necesito un minuto, un minuto de tiempo, un minuto de luto ¡por tus muertos!

MAL DE HARTURA

MAL DE HARTURA

La realidad subida a la azotea
observa deslumbrada el panorama.
Cansada de bailar con la más fea
está a punto de hacerse crucigrama.

Pasmada de que suba la marea
y baje solo a base de derramas,
se siente cual olivo al que varean
y, en lugar de aceitunas, suelta dramas.

La libertad subida a un campanario
otea preocupada el horizonte,
temiendo terminar en un calvario
allá donde la cabra tira al monte.

La sociedad subida a cualquier cosa
está a verlas venir medio aturdida.
No para de cantar «La vida en prosa»
entre gallos y carne de gallina.