VERSOS CON LENGUA l

VERSOS CON LENGUA l

En ésta entrada he recopilado unos cuantos ripios satíricos, por si os sirven de inspiración, sonrisa o desconsuelo (y gratis).

La mayoría de ellos, claramente fuera de contexto, están extraídos de El Reverso de la Brújula. El resto fueron creados para la ocasión, cuando la hubo.

(Qué me gusta escribir en «Balleno»).

1.

El horizonte queda donde el mar

con el cielo se acaba armando un taco

y mucho más acá del más allá.

En resumen, que está a tomar por saco.

2.

Estamos muy escaldados,

jodidos, sin viento en popa,

y cada vez más turbados,

con letras hasta en la sopa.

3.

Lo que un día es un regalo

envuelto en escalofrío,

al día siguiente es un palo,

—»oscuro, seco, clavado»—

¡de padre y muy señor mío!

4.

La vida es un libro abierto

que no solemos leer,

mientras toca en el desierto

la Orquesta del Desconcierto

canciones por componer.

5.

Ánimas del purgatorio

libradnos de estos espectros

que se han creído Tenorios

y nos joden lo que es nuestro.

6.

¿”No es verdad ángel de amor”

que esta vida es un teatro y,

que hagamos el amor,

Misión Imposible lV?

7.

Esclavos del corazón

cuando no de la cadera.

Con vocación de escalón

huyendo de su escalera.

8.

Seductores con alma de membrillo,

con poco contenido y mucho rollo.

A ver si les operan del frenillo

y se la pica un pollo.

9.

Hay más malos conocidos

que buenos por conocer.

Más idiotas engreídos

que tiendas de «tonto a cien».

10.

Cuidado con los santones

quedados de hipocresía,

que quieren darnos lecciones

con la voz hecha jirones

de pregonar tonterías.

11.

Tenemos contradicciones,

más alas que una compresa,

la acidez de cien limones,

las cartas bajo la mesa.

12.

Hay gente que nace mema

y, a lo largo de su vida,

va sufriendo recaídas

hasta hacernos la faena.

13.

Este juicio final que no termina

confirma lo que a veces he pensado,

que vivimos detrás de la cortina

de la imaginación de un desquiciado.

14.

Yo también quiero acudir

a los lugares comunes

para intentar definir

que beneficios reúne

el arte de confundir.

15.

Anoche dieron los Goya,

que son dos premios en uno,

y yo, desde el desayuno,

aguantando gilipollas.

16.

Cuando te sientas solo y perseguido

por motos, policías y bomberos,

ambulancias y barcos de recreo,

yo que tú, me bajaba del tiovivo.

17.

Hemos vuelto a la fuerte marejada

que supone entender todos los días

que la vida es un puente que se acaba

y que, ir para nada, es tontería.

18.

Para calmar la pena, un paseíto.

Para saciar el hambre, paja y heno.

Para cambiar el paso, dos pasitos.

Para quitar el hipo, un susto bueno.

19.

Se vende casa de empeño

luminosa y ventilada.

Amueblada con los sueños

que se quedaron en nada.

20.

Dice un refrán muy castizo

que «el que se pica ajos come»,

más, esa suerte de hechizo,

no escarmienta al fronterizo

ni comiendo piedra pómez.

21.

Todos tenemos un punto

bien llamado punto «JO».

Un calambre cejijunto

del tipo “me cago en tó”.

22.

El colmo de los recortes

es el recorte de tangas,

ahora que el corte de mangas

ha pasado a ser deporte.

23.

Para Europa somos Fallas,

canciones de Georgi Dann,

toros, lunares a rayas,

mucho vino y poco pan

y, ellos, unos «giliplayas».

24.

Volver sin haberse ido.

Irse sin dejar de estar.

Entrar habiendo salido.

Pararse pero pasar.

25.

Hay quien tiende a confundir

velocidad con futuro,

tocino con porvenir,

las témporas con el culo,

al clavo con el Fakir.

26.

Nos han pillado las señas

y llevan cartas marcadas.

Cualquier día, y ya se empeñan,

nos van a dejar en bragas.

27.

Nos ciegan con el brillo de los focos

y nos toman por tontos por ser buenos.

Somos los puntos de los comecocos

sazonados por tres o cuatro memos.

28.

Hoy para cualquier problema,

queja o reivindicación,

alguien te deja en espera

con menos gloria que flema

y música de ascensor.

29.

España de ministros sin consejo.

España del dolor de Cospedal.

De mirar de reojo los espejos

no sea que, hasta tú, te mires mal.

España de tertulia de patatas,

de melón a la hora de rajar,

de reciclar papel, plástico y latas

en los contenedores del cristal.

30.

El huevo pidiendo un nido.

El pájaro un buen agüero.

El silencio haciendo ruido.

La excusa dándole al pero.

31.

Apagamos los incendios

con gasolina sin plomo

y tal y como está el precio,

amén de parecer necios,

lo peor es que lo somos.

32.

Que nadie busque probar

las manzanas del pasado,

que algunas tienen gusano

y otras gusano de tal.

(Continuará)

QUEDA LA RADIO

QUEDA LA RADIO

De las voces queda el eco.

De los guiños las miradas.

De la realidad un fleco

hecho con polvo de hadas.

De la soledad el frío.

Del río queda la mar.

Del destino un albedrío

difícil de controlar.

Quedan cenizas del humo.

Del humor las carcajadas,

De las palabras un zumo

de frases medio olvidadas.

Del amor queda el intento.

De la pasión el deseo,

Del adiós un mal momento.

De la verdad un cameo..

Del ayer quedan las ganas

de dejar de estar herido.

Hoy que la radio es mañana,

que nos quiten lo emitido.

📻

EL TIEMPO ES PORO

EL TIEMPO ES PORO

En cuestión de tiempo a cada uno le funciona el reloj de la cabeza de manera diferente.

Cuando hay poco trabajo el tiempo se eterniza. Cuando no paras, el tiempo se pasa volando (salvo en el cine, que se pasa rodando; en misa, que se pasa rogando; o aparcando junto a una columna, que se pasa rozando). Cuando no hay trabajo dan ganas de matarlo.

De noche, las horas van a mil por ídem si estás a gusto, pero no ves el momento de que amanezca si estás de guardia.

Nunca fue fácil calcular de memoria lo que dura un minuto. El tiempo es sugestión y tu gestión.

Los días son demasiado cortos para lo largos que se hacen. Los años son eternos pero los devoramos como bolsas de pipas.

Lo cierto es que nos pasamos la vida deseando que llegue un instante en el tiempo: el fin de semana, las vacaciones, la hora de salida, la pausa de llegada, el descanso del partido, el vis concierto, el final del desconcierto, la hora de la verdad… sin darnos cuenta de que, esperar a que lleguen, es en sí misma una pérdida de tiempo.

Visto así, no es extraño que pretendamos que el futuro nos lo tengan terminado para antes de ayer.

A CUENTO

A CUENTO

Está el cuento del calendario que solo tenía de un mes y no tenía vuelta de hoja. El de la ola que se negó a volver al mar y se quedó atrincherada en el foso de un castillo de arena. El del rayo de sol que quería ser de luna, pero se iba a la cama antes de tiempo. El cuento del camino de ida, que deseaba ser de vuelta, porque había olvidado el lugar del que venía. El del árbol que no crecía porque dormía como un tronco. El cuento de aquel pez que no sabía nadar y andaba bastante escamado o el de la pesadilla que padecía insomnio y pasaba las noches en blanco. El cuento de la llama que estaba a dos velas. El de la princesa que se enamoró de su doncella y el del príncipe que tuvo un percance con una rama. Hay cuentos inverosímiles, de difícil explicación, tan reales como los que nos cuentan a diario sin venir a cuento.

¿EN QUÉ PIENSAS?

¿EN QUÉ PIENSAS?

La pregunta más difícil de responder es la que te hacen en ese instante impenetrable en el que el vacío te desborda y, la telaraña de la esquina del techo, te guiña un ojo desde su escondite, cómplice de tu mirada perdida y tu silencio sonoro.

–¿En qué piensas?–

Entonces es cuando, con las neuronas desarmadas, la pregunta atraviesa tu cabeza como una bala de fogueo, como una apisonadora en un cementerio de elefantes, llevándose por delante tu capacidad de reacción.

Así las cosas, tu boca balbucea una respuesta que puede llegar a ser peor que la pregunta.

–En nada–.

Mentira, pero, cómo confesar que en realidad te estabas comunicando por guiños con la araña del salón, o con el descorchón de la pared, o con la luz que juguetea con el cristal de la ventana y se va por las ramas del árbol plantado en tu acera.

Cómo responder a esa pregunta, diciendo que estabas pensando en algo que no le gustaría oír a tu curioso interlocutor o, que le ilusionaría tanto, como para preferir quedarte ensimismado en esa nada tan tuya.

En ese instante es cuando desearías ser una mosca, haber caído en su telaraña y terminar convertido en lo que ya pareces, un capullo, el capullo de una mosca cojonera.

INSTRUCCIONES PARA ESCRIBIR UN CUENTO

INSTRUCCIONES PARA ESCRIBIR UN CUENTO

Un frustrado dragón con dos cabezas.

Un verdugo de ángeles caídos.

Cenicienta, sin aires de princesa,

que antes de las doce se haya ido.

Un castillo en el aire, fortaleza

de un rey atolondrado y malherido.

Un laberinto recto de una pieza

y una bruja y un mago confundidos.

Se podría añadir, si se quisiera,

un hada con un palmo de narices

para que cada uno, a su manera,

le diera calabazas. Dos matices:

que el “Erase una vez” nunca lo fuera

y que no estén en veda las perdices.

DESEO

DESEO

Que ni el amor ni el odio te maltraten.

Que nunca tengas nada que temer.

Que si escuchas de pronto ¡jaque mate!

que sea por jugar al ajedrez.

Que no se pare el mundo de un frenazo

sin tener abrochado el cinturón.

Que no te cierren nunca de un portazo

la puerta giratoria del amor.

Que te den la razón como a los listos.

Que te quiten la venda de los ojos.

Que no se borren nunca tus antojos.

Que empieces a prever los imprevistos.

Que despierten clavándose la aguja

los príncipes del reino de las ruecas.

Que se traguen la escoba de la bruja

y se vayan, de paso, a hacer puñetas.

Que el viento de poniente no levante.

Que el tiempo de occidente se decida.

Que no nos den un toque por el cante

de clausurar la entrada y la salida.

Que implanten un cerebro a los violentos.

Que el sexo sea siempre con(sentido).

Que el miedo no te obligue al desacierto

de preferir lo malo conocido.

Que el trato no confunda las señales.

Que el humor alimente la ironía.

Que el dolor no sea colmo de los males.

Que el deshonor no siga estando al día.

Que no tengas en cuenta a los idiotas.

Que los idiotas no salgan de cuentas.

Que los reyes se rindan a las sotas.

Que los ases no tengan que ir a tientas.

Que la ciudad sea un campo de terrazas

Que el alma no sea el cuerpo de delito.

Que le cosan la boca a los bocazas.

Que ser de otro sabor huela bonito.

Que no vendan tristeza en las rebajas.

Que se cumplan los sueños sin azar.

Que si no quieres caldo falten tazas.

Que si la vida es río, tú seas mar.

EN BOLAS

EN BOLAS

Déjate seducir por las miradas.

Por este raro invierno que provoca

ganas de acariciar bajo la ropa

y beberse el olor de las tostadas.

Siente el aliento frío de la vida

con olor a carbón y chimenea,

a leña crepitando en la salida

donde la nieve es luz de luna llena.

Días de sol y niebla agazapada,

de noches y de atascos de peatones

que sueñan siete veces por semana,

que se despierten ya sus ilusiones.

Déjate conquistar por el paisaje

de aceras a la sal y ramas secas.

Por la vuelta de hoja del viaje.

Por el relleno de las horas huecas.

Déjate entusiasmar por casi todo,

Incluyendo el placer de no hacer nada.

Por empinar el ánimo y el codo

para recuperar duendes y hadas.

Déjate convencer por la manera

con que la Navidad nos re decora,

aunque escarchen sus frutas y maneras,

aunque acabemos por que pedir la hora.

Déjate de pensar en la rutina

que extravió la «t» por el camino

y pongamos al fuego en la cocina

una nueva receta del destino.

Que a la suerte termine descorchada.

Que el Gordo pastoree las vacas flacas.

Que nos toquen millones de coartadas

para encender los fuegos y las tracas.

(Gracias a quien, de forma anónima, me ha ilustrado)

OJALÁ Versión 2.01/8

OJALÁ Versión 2.01/8

Ojalá que lo malo pase pronto.

Que las aguas se muden a su cauce.

Que las penas se queden en el fondo

y no lloren por ellas ni los sauces.

Ojalá que el consuelo de los tontos

no llegue a mal de muchos ni a epidemia.

Ojalá de estos polvos surja pronto

un lodo que sepulte tanta astenia.

Ojalá que el dolor no tenga prisa.

Que despierten los sueños por romper.

Que no matemos al reloj de risa

intentando que deje de toser.

Ojalá que se caiga por su peso

la manida opinión de los pesados.

Que al mentiroso se la den confeso.

Que no caduquen nunca los pecados.

Ojalá que sigamos intentando

que la sangre no pase nunca frío.

Ojalá la distancia encuentre un mando

y junte tus canales y los míos.

Ojalá que se queden con las ganas

los que suelen robar a manos llenas.

Ojalá que el amor suba a la cama

y cada día sea noche buena.

Ojalá que los ánimos no cesen.

Que encuentre una salida la apatía.

Ojalá que las cosas se enderecen

y le den un respiro a la alegría.

Ojalá no nos pongan boca abajo

y sacudan lo poco que nos queda.

Ojalá que encontremos la manera

de dejar de mandarnos ¡al carajo!

LLEGÓ LA HORA

LLEGÓ LA HORA

Es hora de cenar, de ver la tele.

De conectar la radio en la cocina.

Es hora de calmar el hidrocele

que te escuece sentado en la oficina.

Es hora de dormir a los pequeños.

De aligerar las cosas que nos pesan.

Es hora de tener de nuevo el sueño

de las mil y una noches que regresan.

Es hora de saber por qué te duele

que una imagen te ahorre mil palabras.

Es hora de bajarse de los trenes.

Es hora de subir a tu montaña.

Es hora de aparcar en el garaje

el coche del diablo sobre ruedas.

De hacer de nuestra casa el hospedaje

de la melancolía que nos llena.

Es hora de quitarte los zapatos.

De ponerte en pijama y zapatillas.

De volver a pegar los viejos platos

para darle la vuelta a la tortilla.

Es hora de tirarse de la moto.

De bajar el reloj con la basura.

De ser el descosido de ese roto

del brazo del sofá de la ternura.

Es hora de fijarse como meta

dormir toda la noche a pierna suelta.

De parar unas horas el planeta

aún sabiendo que sigue dando vueltas.

Es hora de matar el gusanillo.

De darle rienda suelta al no hacer nada.

De apretarse la tuerca del tornillo

de esta loca aventura cotidiana.