En cuestión de tiempo a cada uno le funciona el reloj de la cabeza de manera diferente.

Cuando hay poco trabajo el tiempo se eterniza. Cuando no paras, el tiempo se pasa volando (salvo en el cine, que se pasa rodando; en misa, que se pasa rogando; o aparcando junto a una columna, que se pasa rozando). Cuando no hay trabajo dan ganas de matarlo.

De noche, las horas van a mil por ídem si estás a gusto, pero no ves el momento de que amanezca si estás de guardia.

Nunca fue fácil calcular de memoria lo que dura un minuto. El tiempo es sugestión y tu gestión.

Los días son demasiado cortos para lo largos que se hacen. Los años son eternos pero los devoramos como bolsas de pipas.

Lo cierto es que nos pasamos la vida deseando que llegue un instante en el tiempo: el fin de semana, las vacaciones, la hora de salida, la pausa de llegada, el descanso del partido, el vis concierto, el final del desconcierto, la hora de la verdad… sin darnos cuenta de que, esperar a que lleguen, es en sí misma una pérdida de tiempo.

Visto así, no es extraño que pretendamos que el futuro nos lo tengan terminado para antes de ayer.

Un comentario en “EL TIEMPO ES PORO

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