Un frustrado dragón con dos cabezas.

Un verdugo de ángeles caídos.

Cenicienta, sin aires de princesa,

que antes de las doce se haya ido.

Un castillo en el aire, fortaleza

de un rey atolondrado y malherido.

Un laberinto recto de una pieza

y una bruja y un mago confundidos.

Se podría añadir, si se quisiera,

un hada con un palmo de narices

para que cada uno, a su manera,

le diera calabazas. Dos matices:

que el “Erase una vez” nunca lo fuera

y que no estén en veda las perdices.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s