LA SEMANA

LA SEMANA

Hoy es sábado, posiblemente el único día de la semana que goza de las simpatías de propios y extraños. Porque el Domingo «mata más hombres que las bombas». Que no deja de ser curioso que «haya gente que quiera ser inmortal y no sepa qué hacer las tardes de los domingos», como dijo no recuerdo quién.

El lunes es la mosca cojonera de la humanidad humana, de la humanidad inhumana y de parte de la humanidad divina. El lunes te lo pasas entero recogiendo tu cabeza de cada suelo que pisas.

El martes «ni te cases ni te embarques» ni navegues por la red, ni fuerces el sinus pilonidal sacrcosígeo que todos llevamos dentro, o fuera, según se mire.

El miércoles, cómo será, que lo hemos reconvertido en el día del espectador. Hemos rebajado el precio de su entrada para darle una salida.

El jueves no tienes nunca ni idea de en qué día vives, ni ganas de que te lo recuerden. Es como el martes pero pudiéndote embarcar sin miedo a divorciarte.

Del viernes se dice por fin ya lo es, pero, no nos engañemos, arrastra tras de sí una tarde deprimente, una mosca cojonera, un forúnculo en salva sea la parte, un mini cine de barrio, un «si te he visto no me acuerdo» y, en conjunto, una semana que te deja descompuesto y con fobia.

Hoy es sábado, así que , a disfrutar del único día del que nadie tiene queja. Un día que vale por una semana entera de veinticuatro horas.

LADY B(h)ALCÓN

LADY B(h)ALCÓN

Dentro de nada el sol saldrá por detrás de la mesilla de noche. De la luna ya solo quedará entonces, un bostezo de luz en los cristales.

La noche es una habitación con los balcones cerrados de par en par, o de bar en bar, según se mire. La noche es ese espacio en el espacio en el que los sueños son.

El día es una ilusión óptica pero, al fin y al cabo, una ilusión.

En la calle se escuchan los primeros ruidos: el motor de una moto que va de menos infinito a infinito, de menos a más y de más a menos, algo que se conoce como el Efecto Doppler (de los cojones).

Resuena entre la acera de los pares y los impares, el golpe seco del papel de periódico al chocar contra el suelo, junto al kiosko. Oigo claramente a través de los cristales de mi ventana, concienzudamente insonorizada, las voces de una pareja que se despide tiernamente a gritos.

Desde el interior de la casa llega el murmullo de la ducha de un vecino que se levanta cada mañana, como yo, a despertar al gallo y a apagar el despertador, antes de que sea demasiado tarde.

La noche y el día es gente muy extraña. Empiezan y terminan siempre del mismo modo. La una perseguida por el otro, como dos amantes que nunca tienen tiempo de estar juntos y no encuentran la hora de abrazarse. Un amor imposible que dura lo que dura el guiño de un instante.

Soy de los que cree que siempre es de noche, lo que ocurre es que, una vez al día, durante varias horas, no está oscuro. Lo hemos llamado día porque es diferente. Esa es una vieja costumbre de los seres humanos, ponerle nombre a lo diferente, a lo que es distinto, a lo que es distante, olvidando que la igualdad empieza por reconocer las diferencias, aunque estas sean tan insalvables como las que separan y unen a la noche y al día.

COSAS

COSAS

Hay cosas que no se olvidan, aunque ahora mismo no me acuerdo de ninguna.

Cosas que aún están por descubrir y que ignoramos de raíz.

Cosas que pasan de largo.

Cosas que parecen mentira y, sin embargo, lo son.

Cosas que te hacen pensar en otras cosas.

Cosas que nunca te dicen ni falta que te importa.

Cosas insignificantes como ciertas personas.

Cosas que uno dice sin pensar para poder pensarlas más tarde.

Cosas pequeñas, pero, mucho más importantes que las grandes cosas.

Cosas que se repiten una y otra vez inasequibles al desaliento.

Hay cosas que valen la pena cuando se pena con gloria.

Cosas que se caen por su propio peso como las manzanas o las lorzas.

Cosas increíbles como ciertas verdades.

Cosas sin sentido con dos direcciones.

Cosas que esperas que no ocurran.

Cosas que te devuelvan la fe en el ser urbano.

Cosas que te hacen pensar y cosas para olvidar.

Cosas de cajón y de encimera y cosas que me callo por no decir más cosas.

BIENAVENTURADOS

BIENAVENTURADOS

Bienaventurados los que vuelven porque alguna vez se fueron.

Bienaventurados los que se van porque saben lo que se pierden.

Bienaventurados los que madrugan porque santificarán las siestas.

Bienaventurados los que sufren porque ellos estarán hartos.

Bienaventurados los que luchan porque es agotador.

Bienaventurados los que están morenos porque cualquier día estarán negros.

Bienaventurados los tristes porque puede que les dé la risa floja.

Bienaventurados los que escuchan porque oyen lo que quieren.

Bienaventurados los que leen porque saben pasar página.

Bienaventurados los limpios porque mejorarán cualquier el ambiente.

Bienaventurados los que buscan porque lo mismo se encuentran.

Bienaventurados los que piensan porque de ellos será el reino de los que no lo hacen.

Bienaventurados los que NS/NC por lo segundo sobretodo.

Bienaventurados los que creen y los que no, porque ellos verán a Dios, o no.

SE TE TIENE QUE OCURRIR

SE TE TIENE QUE OCURRIR

Hoy se pone a la venta SE TE TIENE QUE OCURRIR -aforismos, tuits y citas a ciegas- (Editorial Renacimiento. Colección A la Mínima).

Este nuevo libro es una recopilación de diez años de encuentros conmigo mismo, a través de frases que se me han ido pasando por la cabeza y que terminaron colgadas en las redes sociales o escondidas en alguna libreta, de andar por causa, de esas que uso para pasarme a limpio.

Ideas, tuits, pensamientos, ironías, sarcasmos, afirmaciones, chistes en serio, confirmaciones, surrealismos, provocaciones, negaciones; palos, pelos (menos que señales); seso, dramas y rock sin roll… conforman este catálogo de aforismos, esta suerte de puntadas y putadas con hilo, que me resumen por fuera tras consumirme por dentro.

SE TE TIENE QUE OCURRIR es más que un libro de auto citas, es el resumen de una filosofía de vida y debida, de una forma de prensar, de una manera de descreer. Es un desnudo integral sin anestesia. Una guía para entenderme y, de paso, interpretar y destripar el mundo que nos rodea.

El libro se puede comprar en los establecimientos del ramo (del ramo de libreros, preferentemente)

o por internet:

https://www.amazon.es/Libros-Javier-Ruiz-Taboada/s?ie=UTF8&page=1&rh=n%3A599364031%2Cp_27%3AJavier%20Ruiz%20Taboada

o a través de la propia página de la editorial:

http://www.libreriarenacimiento.com

Y, ya que estoy, os dejo con uno de mis últimos cuadros.

REGRESO AL PASADO

REGRESO AL PASADO

A veces me entran ganas, casi lo necesito, de llenar la maleta de rostros y de nombres que alguna vez quisieron llevarme de equipaje y salir a su encuentro, allá donde se escondan, y volver a mirarles fijamente a los ojos y escuchar sus silencios y el ruido de sus vidas.

Encontrarme de nuevo con ese amor eterno que duró lo que dura la pasión y el deseo, o al amigo invisible que borró cualquier rastro y del que algunas veces me vienen a contar.

A la bruja de lujo que lamió mis heridas y despertó caricias que nunca se durmieron.

Deshacer el camino para buscar la forma de rescatar lo bueno de mi mala conciencia.

Decirle a aquella chica que aún vibra en mi memoria la tarde que rompimos el sello de los labios.

Contarle a aquel maestro que entendí sus lecciones una vez no hizo falta saber lo que enseñaba.

Ir en busca del viejo que me sirvió de guía e invitarle a la copa que jamás compartimos.

De la loca pandilla que escapaba de nada cuando nos perseguían las ganas de crecer.

A veces me entran ganas de entrar por los balcones y espiar lo que queda de mi vida pasada.

De devolver favores que nunca me pidieron.

De echar bien el cerrojo a algunas cicatrices.

De distinguir las voces del eco de un olvido.

De despedirme ahora que se que queda cerca lo que esté por llegar.

A veces me entran ganas que luego se me pasan.

CONTRA VIENTO Y MANERAS. Ed. Renacimiento.

SIN COMENTARIOS

SIN COMENTARIOS

Supongamos que un día te levantas, haces las tareas propias de tu seso (o sea, poca cosa) y en un arrebato de mal genio te cabreas contigo mismo. El motivo es lo de menos. No importa que te hayas afeitado con el cepillo de dientes, maquillado con los polvos de talco o abrasado con el agua fría, que en la radio guarden silencio, que haga un frío puerros (en crema templada con picatostes al aroma de menta poleo) o que se te haya caído al suelo la tostada por el lado por el que sueles untar la mantequilla, de canto.

En los tiempos que corren, que se arrastran, cualquier hoyo es trinchera para montar un pollo o ponerse a dar gritos como un poseso. Pues eso. Supongamos que en ese estado de cabreo supino, sin motivo aparente y harto de tu propio tú, decidieras largarte de casa dando un portazo, sin avisar, sin ti. Así, por las malas.

Quizá, de entrada, le restarías importancia a tamaña gilipollez pero, de salida, te darías cuenta de que, aunque en teoría uno no puede vivir «sinsigo mismo», ni ir por ahí desdoblado y disgustado por un quítame allá esas fajas, la cosa podría tener otras lecturas y ser un alma de doble filo. Así que, te pones lo primero que tienes a mano (una toalla de baño recién exprimida) y te lanzas a la calle a buscarte para ponerte de acuerdo en qué es mejor para ambos. Como sucede en estos casos, cuando piensas que estás a punto de darte alcance, te quedas con un palmo de narices viendo como, tu otro tú, das un salto y te aleja montado en el techo de un descapotable.

De pie sobre la acera, semidesnudo, objeto de las miradas de propios y extraños, decides volver sobre tus pasos y dejar de hacer el ridículo sin cobrar la entrada.

Entras en el portal por la gatera. Subes en el ascensor junto a la pareja de abuelos que vive en el Bajo D y lo que parece un perro, y piensas que, bien pensado, poder disfrutar de un rato sin saber de ti, no es tan mala idea.

Ya en tu piso, desnudo del todo, te dispones a pasar lo que queda del día, o vaya usted a saber, sin tener que preocuparte por el qué dirás.

*A veces, lo bueno de lo malo es lo malo de lo bueno y viceversa (y se non è vero, è ben trovato»).

MI PIE IZQUIERDO

MI PIE IZQUIERDO

Tengo un problema con mi pie izquierdo. Se empeña en ser el primero en saltar de la cama y yo, que no soy supersticioso porque da mala suerte, me esfuerzo en llevarle la contraria, o el contrario.

La cuestión es que, dado que amanezco boca arriba y duermo en el lado izquierdo de la cama, hacerlo con el pie derecho desde esas longitudes, me crea más retortijones de columna de lo que una espalda está dispuesta a soportar. Me da a mí que, las vértebras verticales, son demasiado suyas como para parecer tan nuestras.

Lo primero que hay que hacer para intentar levantarse con buen pie cada mañana, es refrenar ese impulso involuntario de abandonar de cualquier manera el colchón y precipitarse a ese abismo de baldosas o parqué que nos rodea. Se debe tener en cuenta que, la intensidad del despertar es directamente proporcional al volumen al que esté puesto el despertador, elevado a la profundidad del sueño.

A continuación, a pesar del pánico y de tener los globos oculares a punto de nieve, se hace necesario luchar con uñas y dientes, a ser posible aún dentro de la boca (los dientes, no las uñas), por distinguir la izquierda de la derecha, como hacen los votantes indecisos. Es en ese instante, una vez incorporado, cuando se debe girar el cuerpo sobre las nalgas y situarse con las extremidades inferiores colgando del borde de la cama, dispuesto a darlo todo por mantener una postura digna ante la vida, algo que se consigue a duras piernas. Y ahí está el problema, mi pie izquierdo tira de mi descarnadamente, con la intención de ser lo primero en posarse sobre el frío suelo (las zapatillas, como el papel higiénico, nunca están cuando más las necesitas). Es el instante de imponerse, de tomar el control del culo y apretarlo como si no hubiera un ayer.

A nadie le gusta empezar el día con mal pie, a mí, particularmente, no me gusta empezar el día con ninguno (donde esté una buena cama que se quite el fútbol), sin embargo, ya que no se puede elegir, las cosas de andar por casa, no deberían ser tan complicadas.

Demasiada tensión para un simple «levántate y anda». Seguro que Lázaro ni se lo planteó, dadas sus circunstancias.

Nadie nos advierte de lo difícil que es ponerse en pie, cuando ese pie no debe ser, dicen los puristas, el del lado izquierdo de tu cuerpo, según se mire.

VERSOS CON LENGUA III

VERSOS CON LENGUA III

Más Reversos en porciones. Del ardor al sodio. Versos y versas.

67.

Febrero tocando fondo.

Marzo descorchando el cava.

Hay más barro que en Macondo.

Se acabó lo que nevaba.

68.

Lo que la cocina ha unido

que no lo separe el hambre.

Ya sea asado o hervido,

con pescado concebido,

en conserva o en fiambre.

69.

Para estar en la luna, Lanzarote,

Para la sumisión, lo que me mandes.

Para el Marqués de Sade, dos azotes,

Para la libertad, Miguel Hernández.

70.

Con poco tiempo de pensar despacio

y menos pausas de sentir sin prisa,

se nos está rizando el pelo lacio

y alisando la piel de la sonrisa.

71.

Ojito con las verdades

que encierran una mentira,

No diga lo que no sabe.

No meta lo que no sale.

No viva si no respira.

72.

Supervivientes innatos.

Listos con clase y sin clase.

Ilusionistas a ratos.

Reyes del ¡Ola, Ke Ase!

73.

Que triste tener cabeza

y utilizarla de culo.

Como desván de vilezas.

como inodoro de un zulo.

74.

Hay que tener valor en esta selva

para vendar heridas que supuran.

Para sobrevivir a tanto pelma

que, como Duracell, duran y duran.

75.

Que dejen de dividir

para empezar a sumar

y, si hay que multiplicar,

que multipliquen por ti

que ya está bien de restar.

76.

Piensa el tonto

que todos tienen

su mismo pronto.

77.

Créete la mitad de lo que veas

y, de lo que te digan, casi nada.

No es tan guapa la suerte de la fea.

No es lo mismo encarar que dar la cara.

78.

El tiempo se ha parado a consultar

si puede de algún modo consolarnos

o si será mejor vernos pasar.

79.

Nada es verdad ni mentira.

Todo es mentira y verdad.

El cristal con que se mira

carece de utilidad.

80.

El mundo sigue girando

por no pararse a pensar

y nosotros, mientras tanto,

comidos por no soplar.

81.

Por la boca muere el juez,

el locutor y el ministro,

el ciudadano y el pez.

En resumen. todo Cristo.

82.

Días de nubes y claros,

cirros, estratos y nimbos,

y un cúmulo de parados

esperando cantar ¡Bingo!

83.

En verano: la cremita,

la siesta sin disimulo,

el gazpacho, la cañita,

la mancha blanca del culo.

84.

Hoy que nos falta de todo

y sobran picos y balas,

injertémonos los codos

a ver si nos crecen alas.

85.

Todo es estacional

como el blanco de las nalgas,

la de arena y la de cal,

el coño de la Bernarda

y el mengano de Vidal.

86.

La vida es un hasta luego

que llega diciendo adiós,

por más que te cueste un huevo

o la yema de los dos.

87.

Para aliviar el temor

a morir de triunfalismo

se recomienda realismo

y «un poco de por favor».

88.

Dios nos libre de los acomplejados

que reparten estopa sin complejos

y , de paso, de los iluminados

que sacan de chisteras tus consejos.

89.

El nudo apretando el cuello.

El “quién” buscando el “porqué”

De tanto lamer el sello

el sobre ya no da pie.

90.

En verdad hay mucho geta.

Mucho cateto a estupor

que guardan en la bragueta

un cerebro sin condón.

91.

Si Gaudí levantara la cabeza,

viendo lo retorcido que está todo,

hubiera cimentado su grandeza

dibujando los planos con el codo.

92.

Se cambia pausa por prisa.

Un polvo por un mal brillo.

Medio hueso de la risa

por tres besos de tornillo.

93.

Tengo una corazonada,

emplatada entre dos “luegos»

y es que, entre yemas y claras,

nos van a tocar los huevos.

94.

Yendo a destajo

se te hace cuesta arriba

la cuesta abajo.

95.

Gaviota sin campanario.

Testigo contradicción.

La duda del corolario.

La prosa de una canción

con doble fondo de armario.

Esa es mi indefinición.

96.

La única bandera que no tiene colores

es la de la paz.

Esa no luce nunca en los balcones.

VERSOS CON LENGUA II

VERSOS CON LENGUA II

(Continuamos para Bingo).

33.

Al que sabe sin saberlo.

Al pobre que ni se inmuta.

A las madres que, sin serlo,

parieron hijos de puta.

34.

Sentados en el círculo vicioso

de la tapa sin red del inodoro,

lo que en el fondo giran son los posos

del mapa de esta isla sin tesoro.

35.

Cuando encuentren otro modo

de recortar algo más,

nos van a poner a todos

a cuatro patas y…¡RAS!.

36.

Se sabe por experiencia,

nada dura casi nada.

Qué rollo de obsolescencia

programada.

37.

Procura vivir la vida,

que el tiempo es agua pasada

y te muestra la salida

nada más cruzar la entrada.

38.

Hoy se tiende a confundir

velocidad con futuro,

tocino con porvenir,

reírse con sonreír,

las témporas con el culo.

39.

El cielo se confunde con las nubes,

los charcos son un mar mal enmarcado,

el termómetro baja igual q sube

y huele a tierra y a cuerno quemado.

40.

Entre gualdrapas y listos,

corruptelas y chanchullos,

nos están montando un «cristo»

de padre y muy señor suyo.

41.

El huevo pidiendo un nido.

El pájaro un buen agüero.

El silencio haciendo ruido.

La excusa dándole al “pero”.

42.

Que invierno tan singular,

tan destemplado, tan leve.

Tan llueve por no llorar.

Tan como de tres a nueve.

43.

Ojalá que al dolor le dé la risa.

Que no tengamos sueño que perder.

Que no miremos el reloj con prisa.

Que sea posible «sopas y morder”.

44.

En resumen ¿qué es la vida?

un curso de formación

con una mala salida.

45.

No nos queda ni lo puesto,

mas parecen convencidos

de que estamos tan contentos

de poder estar jodidos.

46.

¿Es de justicia la ley

que lo evidente no ataja

o tiene más polvo y paja

que luces y sombras Grey?

47.

La nieve reaviva el fuego.

El frío encoje el ombligo

y, donde dijimos Diego,

volvemos a decir digo.

48.

En todas partes hay mentes pensantes

empeñadas en darnos mala vida,

buscando soluciones y salidas

a tonterías insignificantes.

49.

Yo quiero que me prometan

salud, dinero y amor

y el que ofrezca estas tres cosas

que no cobre comisión.

50.

Señores ¡pasen y vean¡

que hemos perdido la gracia

y aquí ya ni parpadean

las cruces de las farmacias.

51.

Líder que estas en tu cielo

no digas paz como un taco.

No muerdas cualquier anzuelo

que la guerra no es un juego.

Y deja de dar por saco.

52.

¿En qué fuentes han bebido?

¿En qué frentes han ganado?

¿De dónde coño ha salido

tanto ganado?

53.

Hoy vivimos instalados

en el ¿qué opinas?, me opongo,

en la bronca y en el tongo

y muy mal acostumbrados

a sacarnos el mondongo.

54.

Apagamos los incendios

con gasolina sin plomo

y, tal y como está el precio,

amén de parecer necios,

lo peor es que lo somos.

55.

Hoy me rasco el reloj sin disimulo

porque si no lo leo no lo creo.

También podría darme cuerda al culo,

pero no quiero.

56.

Pasamos de la euforia al linchamiento,

de la lapidación a los altares,

en menos que se incumple un mandamiento.

57.

Al idiota con carne de membrillo,

albacea del padre del mal rollo,

ojalá que le operen el frenillo

y se la pique un pollo.

58.

El gol es el orgasmo deseado.

El empate un discreto gatillazo.

La derrota un dolor inesperado

que te baja la cosa de un plumazo.

59.

Siguen dando la isobara

los del mapa de poder,

echándole mucha cara

y hablando a quien les amparan

como quien oye llover.

60.

Noto a la gente cansada

de fuegos artificiales

y de verse manejada

por «fulanitos de tales”.

61.

Del humor al tedio.

Del amor al odio.

Del rumor al medio.

Del ardor al sodio.

62.

Así estamos, así somos,

así vemos, así andamos,

intercambiándonos cromos

que ya ni coleccionamos.

63.

España de tarjeta y tente tieso.

Catódica, prostática y pueril.

Con el alma calada hasta los huesos.

De misa y comunión por lo civil.

64.

Hay más penas que condenas.

Menos puertas que mirillas.

Menos diestros que faenas.

Más chorizos que morcillas.

65.

Viéndola con su cestita

la abuela le dio una voz:

-¿Dónde vas Caperucita?

-¡Cómo que Caperucita?

heredera de Feroz.

66.

Reabre la economía

su tienda de ambigüedades

y, como oferta del día,

vende su colmo de males

envuelto en algarabía.