QUE NO

QUE NO

Que no nos quiten lo que no tenemos.
Que no nos den la brasa, ni por saco.
Que no nos tomen por sus propios memos.
Que no nos vendan humo por tabaco.

Que no nos hagan parecer idiotas.
Que no nos piensen lo que ya sabemos.
Que no nos toquen mucho las pelotas.
Que no nos digan tanto qué queremos.

Que no nos miren sólo de reojo.
Que no nos hagan triste luz de gas.
Que no nos pinten azules o rojos.
Que no nos vengan siempre por detrás.

Que no nos pongan el dolor a prueba.
Que no nos callen con palabras huecas.
Que no nos lleven donde no se llega.
Que no nos den lunares si son pecas.

Que no nos tengan en sus oraciones.
Que no nos traten como quinceañeros.
Que no nos hablen de revoluciones.
Que no nos alimenten con sus sueros.

Que no nos vengan con anticiclones.
Que no nos mientan con impunidad.
Que no nos roben las contribuciones.
Que no nos rieguen la calamidad.

Que no nos quemen tierra prometida.
Que no nos compren cielo derretido.
Que no nos vendan trajes a medida.
Que no nos den lo malo conocido.

LA CASA DE EMPEÑOS (Reverso en género negro)

En la tienda que empeña lo vivido,
donde se vende a Dios sin confesar,
tienen también «lo malo conocido»
y encima, ayer, entraron a robar.

Dice la policía que, los cacos,
reventaron la puerta de salida
y, sin contemplación, armando un taco,
desvalijaron las estanterías.

Se llevaron la flauta de Bartolo,
las ratas del cuentista de Hamelin,
A Chubaka, felpudo de Han Solo,
y un ojo de Affelou, el del Chin-Chin.

La cara B de las contradicciones,
un reloj que marcaba las deshoras,
un rosario de buenas intenciones,
la tapa de la caja de Pandora,

el infierno de Dante congelado,
un billete de vuelta al quinto pino,
el pito del sereno rechupado
y un perfume de esencia de comino.

Por lo visto han dejado un valioso
conjunto de problemas indigestos.
La piel sin estrenar de un pobre oso
que alguien piensa cazar, un día de éstos.

Al parecer el método empleado
ha resultado cutre y chapucero,
y al jefe de la banda han encontrado
acorralado por un ¡qué! y un pero.

El prestamista tardará unos días
en dejar de tener fruncido el ceño
y, ha declarado, con alevosía,
que no piensa morir en el empeño.

INSOPORTABLES

INSOPORTABLES

No me gustan los que gritan
por oír mejor su voz,
ni los que dan una coz
si los burros les imitan.

No me ponen los santones
que te perdonan la vida
mientras hurgan en la herida
arguyendo sinrazones.

No puedo con los pringados,
aprendices de porteras,
que intentan, desconsolados,
subir bajando escaleras.

Con los malos entendidos
y todos sus asesores,
con los que inventan rumores
sin oler que están podridos.

No me gustan los idiotas
que se creen mejor que el resto
y compran, sin presupuesto,
infladores de pelotas.

El que siempre se la coge 
con tu papel de fumar,
o pinzas de depilar,
cuando la cosa le encoge.

No comulgo con borrachos,
ebrios de conspiraciones,
que curan sus frustraciones
agarrándote los machos.

Me violentan los violentos,
los cerdos maltratadores
(y los cerdos me perdonen,
pues tienen que estar contentos).

No soporto a tanto pijo
con pinta de salva patrias,
ni tampoco al salva patrias
que no quiere ver un pijo.

Al político corrupto,
al que todo justifica,
y al pollo que te la pica,
(perdón por el exabrupto),

Ni a los falsos ni a los divos,
ni al canuto de la «O»,
ni a los muertos ni a los vivos
y, no piensen que me inhibo,
no me soporto ni yo.

ME PREGUNTO…

ME PREGUNTO…

¿Qué flor crece en el pasto de las llamas?
¿Es por cesárea el parto de los montes?
¿Por qué la cabecera de las camas
es mejor orientarlas hacia el norte?
La famosa botella con mensaje
¿está hecha de vidrio retornable?
¿Por qué te pierden siempre el equipaje
y acabas pareciendo tú el culpable?
¿Es ciclista la vuelta de la esquina?
¿Por qué dura dos meses la semana?
¿Por qué no viene el frasco de la orina
con un embudo y una palangana?
¿Por qué cuanto más sé, menos entiendo?
¿Por qué se pasa el tiempo conspirando?
¿Cuánto puedes ganar al mes, mintiendo?
¿Cuánto puedes mentir al mes, ganando?
¿Dónde va la razón cuando se pierde?
¿Por qué nadie dirige un desconcierto?
¿Por qué de camuflaje se usa el verde
si más de medio mundo es mar desierto?
¿Por qué cambiar la hora cada año
y no cambiar el año cada hora?
¿Por qué nunca hay papel en ningún baño?
¿Por qué tenemos mangas y no esloras?
¿Cuánto cuesta, de media, lo impagable?
¿Dónde está la salida de la entrada?
Más allá de lo que es imaginable
¿se podría decir que nunca, nada?
¿Por qué nos preguntamos tantas cosas?
¿Tiene vuelta el sentido del honor?
¿Por qué no deshojar también las rosas?
¿Por qué decir que sí nos da rubor?

ALIMENTANDO LLUVIAS 6.0

ALIMENTANDO LLUVIAS 6.0

Este jueves 12 de mayo estaré en Alicante, en la Casa Bardín, invitado por el IAC Juan Gil-Albert, recitando poemas de mis libros y sus circunstancias. 

El acto se enmarca dentro del ciclo «Alimentando lluvias 6.0» y, para mí, es un verdadero placer poder hacer de caracola.

Leeré poemas de: Ropa Interior, Tierra mojada y Contra viento y maneras, libros publicados por la Editorial Renacimiento, de paso, adelantaré el contenido de mi nuevo poemario ENTRE TU ESPALDA Y MI PARED que está a punto de ver la luz.

REVERSO DE UN INSTANTE

REVERSO DE UN INSTANTE

Cuando menos lo espero me sorprendo
mirando fijamente a ningún lado
y me quedo un instante ensimismado
al borde de un vacío al que no atiendo.

Este ser y no ser (desconectado
de primas y de primos compitiendo
por ver quien es más tonto confundiendo)
es un tiempo perdido bien ganado.

Hay que encontrar maneras de fugarse
por la puerta de atrás del pensamiento
a algún lugar en dónde resguardarse
de los cascotes del aburrimiento.

En la fina abstracción de los reflejos,
en el pacto de un beso clandestino,
en la parte de atrás de los espejos,
lejos de donde amargan los pepinos.

Esconderse en el vientre de una ola
o de un adiós que suene a un hasta luego,
en la sorpresa de la caracola,
en la caricia que precede al fuego.

Aislarse en la ilusión de una sonrisa,
en la magia de un truco desatado,
en un suspiro que no tenga prisa,
en una acera que no tenga vado.

Salirte de ti mismo y escaparte,
aunque sea un segundo solamente,
donde se abraza por temor a helarte
e importa más el puerto que la mente.

EL COLECCIONISTA DE GOTAS

EL COLECCIONISTA DE GOTAS

Hubo una época en la que me dio por coleccionar gotas de lluvia. Las tenía de todos los tamaños y sabores. Tenía goterones, gotas gordas, de esas que cuelgan de aleros y cornisas y se estrellan violentamente contra el hueco que queda entre la nuca y el cuello de la camisa. Tuve también finas gotas de niebla, vapor de agua que humedece la cara y refresca las mejillas cuando te envuelve. Gotas granizadas de tormenta, de las que al final del verano destruyen cosechas y abollan cabezas. Gotas equilibristas que se columpian en los forjados de los balcones como flanes de agua boca abajo. Tuve Innumerables gotas repetidas que conservaba a remojo en un charco del patio. Una gota fría que cayó enterita y sin previo aviso dentro de mi garaje. Incluso tuve gotas pintadas con los colores del arco iris y unas cuantas gotas de rocío y escarcha, muy frias, que guardaba a la sombra de una encina para que no perdieran la temperatura. 
No creo que estuviera loco, aunque todos me mirasen raro. Lo que si padecí en aquella etapa de mi vida fue agotamiento, algo de reúma, una nube en un ojo y niveles muy altos de un tal ácido único, eso que los médicos llaman «gota». Pero de loco nada, ni gota, quizá un tanto atormentado y con aspecto de estar viviendo en una nube. 

Aquellas viejas gotas de mi colección terminaron por evaporarse. Hoy vivo gota a gota, no las he vuelto a coleccionar. Las veo caer y salpicar, pero las dejo que corran calle abajo o pegadas a los cristales como una segunda piel.

VERSOS DE NIÑOS del mundo. Editorial SM

Ya está a la venta VERSOS DE NIÑOS DEL MUNDO.

Avatar de Javier Ruiz TaboadaEl reverso de Taboada

YA ESTÁ a la venta mi/nuestro nuevo libro de literatura infantil «VERSOS DE NIÑOS del mundo», editado por SM en la colección VERSOS DE…

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VERSOS DE NIÑOS es el tercer álbum ilustrado que escribo para dicha colección y, el segundo, cuya autoría comparto con mi maestro y amigo Carlos Reviejo (Versos del mar. SM). Reviejo es, en mi modesta opinión, el autor número uno de la literatura infantil y juvenil de nuestro país (y de parte del extranjero). No se queda atrás en lo suyo, el ilustrador de VERSOS DE NIÑOS DEL MUNDO Javier Andrada, hermano mayor de PUPI y tantos otros parentescos literarios.

VERSOS DE NIÑOS hace un recorrido por distintos países, culturas y maneras de vivir de los niños que, a pesar de ser vecinos de planeta están: tan distantes como cercanos, y son: tan distintos como iguales. Siempre he pensado, en este y en otros sentidos que, 

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NO QUITAR

NO QUITAR

A esta hora en la que el gallo monta un pollo, en la que el sol está en la luna, la luna está en las nubes y las nubes están desubicadas, en la que las sábanas huelen a tierra mojada y a pecado, los corazones no saben que aman y los amantes se abrazan a la almohada por última vez. A esta hora en la que empieza todo y todo es apenas nada… Que nadie nos quite la cara de sueño, los ojos de gato, el gusto a mentol, las ganas de darle la vuelta a la tostada, el deseo de hacer las cosas bien (aunque sólo sea por llevar la contraria), el tacto en los dedos, el rumor de persianas bostezando, el aire de la radio encendida en la mesita de día, la sonrisa tonta de la despedida, la caricia de la ropa limpia después de ducharse, el largo paseo a la orilla del bar o el color de la piel de los escaparates.

Que nadie nos quite nada que no sea: la ropa, el dolor de cabeza, la pena, la mala leche, el susto del cuerpo o el cuerpo de jota. Que nadie nos quite la melancolía, ni el sueño profundo después del insomnio, ni medio segundo intentando demostrar lo evidente o queriendo volver.

Que nos quiten, si acaso: la tos, el hambre, la desidia, las ganas de tocar las narices, el pie del acelerador (si está lloviendo o hay un radar), la soledad del miedo, los tontos por cuento, los números rojos, la letra pequeña y tantas manías que hacen que la vida parezca un entierro.

Que nos lo quiten todo, menos las ganas de empezar de nuevo y ni «lo bailao» ni lo siguiente. A esta o a cualquier hora.

AMANECE

AMANECE

Ojos que miran despacio. Labios que besan con prisa. rostros que se desperezan con tatuajes de almohada. Cuerpos que van y vienen buscando la alargada sombra de un día que se muere de ganas de empezar, sin pedir nada a cambio.

Tiempo que se bebe el aire bien cargado. Rostros en busca de espejos. Gente de paso que envejece con prisa en el guiño infinito de un semáforo en ámbar. Olores que acarician la piel bajo la ropa. Sabores que huelen a deseos recién exprimidos.

Risas que lloran de risa. Gritos que no dicen nada. Luces que se alegran de ver salir el sol, por calles escondidas dentro de los portales. Ruido en estampida. eco de cristales, muecas de silencio. Despertares.

Flota un rumor de corazones que se alejan. Suenan canciones que se repiten mientras viajan por el aire o sueñan recostadas en el asiento de atrás de un coche en marcha. Atasco de reuniones en la agenda. Señales en el cielo que recuerdan que la vida es un beso cuando menos lo esperas, que la vida es un cielo por estrenar si alzamos la mirada o, cuando la dejan.