No hay mal que cien años dure
ni gallo que lo resista.
No hay bálsamo que no cure
el sueño de ser realista.
Pensemos en positivo.
No nos faltan invenciones
para hacer más digestivo
este guiso de jirones.
La vacuna de la rabia,
clavo que echarle a la pava,
adosados hasta en Babia,
champán por la vena cava.
Tenemos anticiclones,
más alas que un aeroplano,
la acidez de cien limones,
diez dedos en cada mano.
No nos falta cachondeo
ni buen humor al pil-pil,
ni edificios de Moneo,
ni casetas en abril.
Tenemos una moneda
que tiene más de dos cruces,
molinos con muchas ruedas,
dudas en traje de luces.
Tenemos una fortuna
invertida en tragaderas,
embajadas en la luna,
veranos y primaveras.
La botella medio llena,
lo bueno por conocer.
Tenemos la vida en vena
por nuestra forma de ser.
Así que no se depriman.
Quédense con la canción,
que la situación da grima
pero no es #Eurovision.
HAY DÍAS Y DÍAS
Días sin sopa con letras,
de cuentas y cuentacuentos,
de esfínteres y de uretras,
de mentes sin nada dentro.
De Quijotes y Julietas,
Romeos y Dulcineas.
De volver de hacer puñetas.
De listos con mala idea.
Días de nubes y claros,
cirros, estratos y nimbos,
y un cúmulo de parados
atormentado en el limbo.
Días de extraña calaña,
dicción y contradicción,
de mirones con legañas,
de injusticias con perdón.
Días de cuotas y quitas,
de heridas con cremallera,
de torpezas infinitas,
de huecos sin escalera.
Días de piedras y palos
con dioses como castigo.
Días para que los malos
se pasen al enemigo.
Días de fútbol y toros,
pan y circo, al fin y al cabo.
De chocolates y loros.
Hasta el poro todo es rabo.
Días que ni boca abajo
logramos girar la llave
de la puerta del carajo.
Esos días de ¡quién sabe!
MADRE
Los ardores, las náuseas, las patadas,
el sueño, la ansiedad, todos los miedos,
su sexo, adivinar nombres sin cara,
los antojos, el parto, el amor ciego.
La emoción en el rostro reflejada
cuando comienza a andar, los balbuceos.
Verlos crecer al borde de la almohada.
El colegio, los golpes, los «no quiero».
Su vida es el calor que te ilumina
y hace crecer la magia de los besos.
Esa dulce y gustosa medicina
que cala de los labios a los huesos.
Educar sin descanso, «regañinas»,
Tener que aguantar carros y carretas.
Un camino que nunca se termina.
Un alarde de trajes y caretas.
Compartir las lecciones y las notas,
la edad del porvenir y la del pavo.
Botellones del tiempo gota a gota
y un clavo que, al final, saca otro clavo.
Gafas de sol en cada despedida
(nunca huele ese adiós a primavera)
Soledad de rellano de escalera
cuando su habitación queda vacía.
Noches en vela de una vida en vilo.
Largas jornadas que no duran nada.
Vida que de la vida es la coartada
y da sentido al hueco del ombligo.
F5
Hay ciertos «tics» que son «tacs»
de un viejo reloj parado
que no comprende el compás
de este tiempo retocado.
Cierta nostalgia del fax
frente a las redes sociales.
Una mirada hacia atrás
que ignora las bifocales.
Un viejo dolor de flato
por no saber respirar
aire que exige otro trato
y otra manera de andar.
Formas de pensar que olvidan
que el mundo no es lo que era.
Que las veletas no giran
como de aquella manera.
Aún exhalan muchas bocas
un aliento espeso y rancio.
Ademanes que provocan
pereza, miedo y cansancio.
Es hora de hacer mudanza,
de actualizar las canciones,
los refranes, las fragancias,
los discursos, las lecciones,
las ideas, las distancias,
los recuerdos, las pensiones,
las leyes, las redundancias,
la paz y las tradiciones.
UN DÍA PERFECTO
El día que vas y vienes
con la prisa en los talones,
que parece que no tienes
tiempo ni por alusiones.
Ese día que naufragas
en cualquier gota de lluvia,
o que te pillan en bragas
y de repente diluvia.
En que todo te lo piden
para ayer por la mañana,
y te exigen y no miden,
y tu lloras y no maman.
Ese día que se atasca
la calle de la amargura.
Que te pica y, si te rascas,
la piel te pasa factura.
En que el bien va malherido
y el mal quiere que te mojes,
y el pollo come cocido
y el más tonto hace relojes.
Un día que por defecto
presenta este panorama,
ese es un día perfecto.
Ese es un día perfecto
para quedarse en la cama.
SI MAÑANA NO FUERA OTRO DÍA
¿Y si un día no hay mañana
o mañana ya fue ayer
y el presente es la manzana
que no supimos morder?
Quiero decir: ¿Y si un día
ya nada tiene sentido
porque este globo perdido
raja como una sandía?
Vivimos desprevenidos
y, lo que es peor, cegados,
más fieles al enemigo
que de estar de nuestro lado.
No sentimos el momento,
no sudamos nuestro miedo,
no movemos un pimiento:
culo, espalda, cuello, dedo.
Dejamos para mañana
lo que no haremos jamás,
quizá por falta de ganas
o por todo lo demás.
Porque nos tienen cogidos
por dónde todos sabemos:
por el monte del gemido,
por los euros, por los huevos.
Si, sin avisar, el cielo
se desploma de repente,
responde sinceramente;
¿qué has dejado para luego?
¿Un amor, una mentira,
un viaje, un paradero,
un sueño, una despedida,
otra realidad, un pero?
¿Un ruego, tal vez un beso,
un perdón, un espejismo,
un minuto en el abismo,
una fantasía, sexo?
¿Qué asignatura pendiente,
qué proposición, qué grito?
Baja la cifra siguiente
que la vida es un cociente
y nos llueven meteoritos.
EL CORRUPTO INTERIOR BRUTO
Pillados con las manos en la masa,
con la que el resto hacemos el pan duro,
suelen ser lo peor de cada casa,
de pasado imperfecto sin futuro.
Buscadores de oro en cualquier charco.
Malabaristas de las concesiones.
Tesoreros con título, sin marco,
de una mala carrera de ambiciones.
Soldados insaciables de fortuna.
Parásitos que viven de un pastel
que se reparten, sin decencia alguna,
sin dejar una miga en el mantel.
Estos tipos con alma en estampida,
hoy son de nuevo lo que más escalda
a esta España, paciente y malherida,
cansada de sablazos por la espalda.
Muy «listos» pero nada inteligentes,
con más cuentas pendientes que secretas,
Petimetres, chorizos, delincuentes.
¡Váyanse ya a mamar y a hacer puñetas!
SOBREVALORADO
Están sobrevalorados,
sin entrar en más detalles:
El perdón de los pecados.
No fijarse en los detalles.
El peso de los pesados.
Los cuernos conceptuales.
El seis doble de los dados.
Muchos problemas normales.
El poder de los pelotas.
Hacer las cosas deprisa.
Los faroles con dos sotas.
Los huevos de las clarisas.
El soñado amor eterno.
El eco del testimonio.
Los cuñados y los muermos.
Los dos rabos del demonio.
La carabina de Ambrosio
y la flauta de Bartolo.
Pretender hacer negocio
con un agujero solo.
Por no hablar de ser inculto.
Los bonos, la jerarquía.
Los móviles, los insultos.
El himno de la Alegría.
Están sobrevaloradas
ciertas cosas del querer.
Los temores, el poder.
Los toros y la Tarara.
La opinión inconsistente.
El rosario de la Aurora.
La mitad del medio ambiente.
Un polvo de media hora.
Los jueces que no barruntan.
Los ruegos artificiales.
Los impuestos y las multas.
Los bobos habituales.
La luna si hay luna nueva.
El norte del infinito.
Platón perdido en su cueva,
y la purga de Benito.
También Sodoma y Gomorra.
Las fotos muy retocadas.
Que la astucia sea tan zorra.
Lo de hablar sin decir nada.
Están sobrevalorados
los ingleses, los teutones,
los franceses, los lapones
y los cimientos asados.
El sexo por la mañana.
Puede que el sexto sentido.
Un saxo en la madrugada.
Lo comido por servido.
Ganar el balón de oro,
Beber en bota un mal vino.
El chocolate del loro.
El trabajo de los chinos.
Las banderas, los niñatos
no tirar de la condena,
correr a pesar del flato
y, sobre todo, dar pena.
SONETANZA O ADIVINETO
Lata de pensamientos en su tinta.
Espuma de papel encuadernado.
Península del aire aprisionado
entre sábanas blancas y distintas.
Paleta en blanco y negro que no pinta.
Cofre de las sorpresas sin candado.
Encaje de bolillos estampado
con frases infinitas o sucintas.
Sopa de letras de los crucigramas.
Receta contra el mal de la estulticia.
Puesta de largo de comedia y drama.
Droga que no te mata ni desquicia,
salvo que de Quijotes sea la trama.
Campo abonado para la presbicia.
Contre viento y maneras. Mar de Fondo. Ed. Renacimiento. #DíaDelLibro
SPAIN IS ASÍN
España es un paraíso
para inciertas inversiones.
Se puede invertir en pisos,
en cuñados y ladrones.
En señales de prohibido
y prohibidos en pañales,
en pensadores pasivos
y tontos paranormales.
En ceniceros de broma,
en rellenos de aceituna,
en cagadas de paloma,
en presos de su fortuna.
En juzgados de primera,
en equipos de segunda,
en jamones con chorreras
o en chorradas más profundas.
En videntes mentirosos,
petardas habituales,
en ministerios «gloriosos»
y aeropuertos peatonales.
En locos, monologuistas,
pesadillas de cocina,
rotondas para autopistas
e ideas más peregrinas.
En pelotas, soplapitos,
listos y cantamañanas,
diputados señoritos,
fiscales de porcelana.
En camisas de once varas,
trampas para gamusinos,
cosas baratas, muy caras,
y en mil infiernos divinos.
Inversores no se corten
y pásense por aquí,
que somos el sur del norte
del «tararí que te vi”.










