HAY DÍAS Y DÍAS

HAY DÍAS Y DÍAS

Días sin sopa con letras,
de cuentas y cuentacuentos,
de esfínteres y de uretras,
de mentes sin nada dentro.
 
De Quijotes y Julietas,
Romeos y Dulcineas.
De volver de hacer puñetas.
De listos con mala idea.
 
Días de nubes y claros,
cirros, estratos y nimbos,
y un cúmulo de parados
atormentado en el limbo.
 
Días de extraña calaña,
dicción y contradicción,
de mirones con legañas,
de injusticias con perdón.
 
Días de cuotas y quitas,
de heridas con cremallera,
de torpezas infinitas,
de huecos sin escalera.
 
Días de piedras y palos
con dioses como castigo.
Días para que los malos
se pasen al enemigo.
 
Días de fútbol y toros,
pan y circo, al fin y al cabo.
De chocolates y loros.
Hasta el poro todo es rabo.
 
Días que ni boca abajo
logramos girar la llave
de la puerta del carajo.
Esos días de ¡quién sabe!

EL CORRUPTO INTERIOR BRUTO

EL CORRUPTO INTERIOR BRUTO

Pillados con las manos en la masa,
con la que el resto hacemos el pan duro,
suelen ser lo peor de cada casa,
de pasado imperfecto sin futuro.
 
Buscadores de oro en cualquier charco.
Malabaristas de las concesiones.
Tesoreros con título, sin marco,
de una mala carrera de ambiciones.
 
Soldados insaciables de fortuna.
Parásitos que viven de un pastel
que se reparten, sin decencia alguna,
sin dejar una miga en el mantel. 

Estos tipos con alma en estampida,
hoy son de nuevo lo que más escalda
a esta España, paciente y malherida,
cansada de sablazos por la espalda.
 
Muy «listos» pero nada inteligentes,
con más cuentas pendientes que secretas,
Petimetres, chorizos, delincuentes.
¡Váyanse ya a mamar y a hacer puñetas!

APUNTE BREVE PARA LETRA DE RANCHERA.

APUNTE BREVE PARA LETRA DE RANCHERA.

No siempre el desamor tiene que conducir necesariamente a la tristeza ni a cosas peores. Muchas veces, cuando se pierde algo bueno, uno no sabe lo que gana. Convertido en canción, la cosa podría ser más o menos así:

Dijeron que me habías olvidado 

y fue tan grande el salto de alegría 

que tengo el corazón escayolado, 

el músculo plantar despachurrado, 

y el alma como un trago de tequila.
(Seguiremos informando, o no).

*No hay ranchera sin tequila, ni tequila sin botella, ni culo sin mal asiento, ni tetas sin paraíso, ni sabor sin fundamento.

A PASEO

A PASEO

Salir a pasear sin sentir frío.
ni miedo, ni dolor, ni nada malo.
Sacar a pasear tu desvarío
con la sana intención de no dar palo.

Simplemente: mirar, cruzar el río
que separa el futuro del pasado,
dejar el callejero a su albedrío
aunque elija el camino equivocado.

Y que no importe el nombre de la calle,
o si son empinadas las aceras,
o si el viento te coge por el talle,
o si suben o encajan las mareas.

Caminar sin saber de dónde vienes,
sin que importe una mierda dónde vas,
si se cruzan tus males con sus bienes,
lo que piensen o digan los demás.

Echarle un pulso al loco segundero
que te sigue a sesenta por minuto.
Pasear tu universo diminuto
volando sin volar a ras de suelo.

Pasear por la vida sin complejos
pero sin vocación de escaparate,
persiguiendo sonidos y reflejos
hasta volverte cuerdo de remate.

Salir a pasear con viento en popa
y mandar a paseo la tristeza.
Poner a la frialdad mirando a Europa
y volver abrazado a la belleza.

UN AÑO MÁS

UN AÑO MÁS

Que no se nuble el cielo de tu boca.
Que no te metan mano si no estás.
Que cualquier logro sea una bicoca.
Que no me dejes nunca si te vas.

Que se te erice el alma de las cosas.
Que no se pudra nunca tu fragancia.
Que no te dejen puestas las esposas.
Que no pase de largo tu ambulancia.

Que Dios rece por ti en sus oraciones.
Que sueñes con la almohada entre los pies.
Que si se para el mundo te emociones.
Que el siete sea distinto al dieciséis.

Que no te den el todo sin sus partes
ni te toquen las partes sin saber.
Que no te quieran por amor a helarte.
Que si te dejan sea sin querer.

Que no brille el reverso tenebroso.
Que el dinero y la Fuerza te acompañen.
Que la guerra no empalme al poderoso
que tiene como lema un «que se apañen».

Que te encuentres el séptimo sentido.
Que borren el noveno mandamiento.
Que tu suelo recuerde al firmamento.
Que no te quiten nunca lo vivido.

DE OÍDAS

DE OÍDAS

Todo son rumores y vivir «de oídas». Nadie sabe nada, ni los que algo saben. Eso es al menos lo que me parece. Eso y que lo que de verdad importa es que, cuando abras la boca, de la impresión de que te asiste la razón Pura, la razón Práctica, la razón de Estado y la de Marhuenda, aunque tú te mueras, por boca de otro, como un pez Payaso. 

Lo que en realidad importa es que tu lenguaje corporal transpire olor a que estás informado. Que estás al tanto de todos los movimientos habidos y por hacer. Que estás al cabo de la calle (como si la calle fuera de fiar o un lugar concreto). Que hueles al aroma de los que mean colonia. 

Se trata de poder alardear de tu ignorancia sabiendo que, al final, todo se olvida. Que nadie se acuerda de los impostores porque, en cuestión de tirarse a la piscina, todos lo hacemos, tarde o temprano. Lo que de verdad importa, importa un pimiento (de importación).

La mayoría de las veces estamos más deformados que informados y un buen día, sin mostrar arrepentimiento, aparecemos ahogados en nuestra propias fuentes. Fuentes, generalmente interesadas. Fuentes de las que solo emana vapor de nada o agua de lluvia ácida. Las fuentes tampoco saben nada o, al menos, no lo saben del todo. Saben también lo que les cuentan, lo que creen haber visto u oído, saben lo que quieren que sepan sus propias fuentes. 

La gente opina «lo que opina el que opina» que, a su vez, traslada lo que le han vendido a él para volver a vendernos. 

Intercambiamos opiniones y «saberes» en camas separadas pero, de hacer intercambio de parejas u orgías, ni hablamos. De perdidos al trío.

¿Quién tiene entonces la primera y la última palabra? Nadie se atreve a tanto, salvo los que no saben nada. En cualquier caso, el que las tenga a mano, o a máquina, que las vuelva a dejar dentro del diccionario.

TABOADA

De repente, un extraño.

Avatar de mmercurysummerVIVIR SIN PASIÓN ES MORIR DULCEMENTE

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Llevo días buscando libros, textos que subir… Y este calor me mata.

Hoy, Javier Ruiz Taboada.
Os mentiría si dijera que lo encontré yo por suerte del destino, lo encargue sin saber nada de el al verlo nombrado por instagram, sabia que sería bueno y valía la pena arriesgar.
Vaya si valió la pena…
De todos los que he leído, de todos mis favoritos el sin duda es un paso adelante, cada poema cada palabra es simplemente fascinante.
El título dice mucho.

Mi opinión, tenéis que comprarlo ya o simplemente leerlo y coger notas porque es INCREÍBLE.

Leer por favor.

[NO HE PODIDO OLVIDARTE… ]

No he podido olvidarte
y si lo hice,
no fue lo suficiente.

El olvido tiene buena memoria
cuando quiere.

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REGRESO AL PASADO

REGRESO AL PASADO

Últimamente he pensado que no me importaría poder viajar a mi pasado. Un viaje de ida y vuelta, sin pasarse. Unas cuantas puertas del tiempo y a casa, que en aquella época si hacía frío.
Volver a mi pasado para reencontrarme con aquello que fui y que fue conmigo. Se me antoja volver al morboso instante inesperado de compartir el primer beso a ciegas. A recorrer las calles de mi olvido, por ver si me sigo perdiendo en los portales. A esconderme de nuevo en los rincones en los que jugábamos a encontrarnos cuanto antes, no sé si por miedo a esa sensación de soledad asistida o por la absurda necesidad de tener que cambiar de entretenimiento cada cinco minutos. 

Me gustaría volver por unas horas a reencontrarme con mi padre y darle un abrazo de padre, y de paso la razón, la razón y las gracias, y otro abrazo. 

Volver a mi pasado por un rato y comprobar qué ha sido de los que desde hace años no sé nada o se fugaron sin mi o yo sin ellos. Ir de visita el día aquel que me sacaron a la pizarra y saqué mi único diez sin querer y sin saber por qué. Regresar al borde del camino donde dejaba tirada mi bicicleta y mi cuerpo descosido, harto de tanto pedalear cuesta arriba para no llegar nunca a ninguna parte. Volver a aquel atardecer, que se me antojó único, cinco minutos antes de hacer la foto que no pude tirar en su momento porque llegué muy tarde.

Quisiera volver a sentir el tacto de su piel en el asiento de atrás del coche, mientras aprendíamos a entender que todo sería distinto al día siguiente. Al susurro del vientre de la tela al pasarle la tiza, ayudando a nada en la sastrería de mi abuelo. A detener aquella bofetada de patio de colegio con la que me quedé sin dar nada a cambio. Me gustaría ver de nuevo cosas que no recuerdo por más que me reintento. Volver a aquellas noche de concierto, con cierto desconcierto, al fondo de las copas 

Volver a mi pasado, no por mucho ni por nada, ni siquiera por nostalgia, acaso un poco en defensa propia, para dar una vuelta a algunas cosas que quedaron pendientes, a algún reloj de arena que se quedó colgado, a la tortilla que acabó en el suelo y me salvó la cena. Volver para volver a dar la cara y a hacer más de una cruz.

Al futuro he renunciado a ir por si, una vez allí, ya no estuviera.

FIERABRÁS

FIERABRÁS

Sobrevivimos en un lugar de la revancha cuyo nombre ignoran, o del que no quieren acordarse, cada vez más personas. Reniega que algo quiebra. Les sucede lo mismo con sus símbolos, su situación geográfica, su historia, su orografía, su forma de llenar la paella, su clima, sus lenguas, su régimen político, sus instituciones, su cultura, sus afluentes por la derecha y por la izquierda, su manera de sentir y disentir, su si es no es y, ya puestos, que reniegan también del resto de la población. 

No se sabe muy bien si tamaño desapego nace de la convicción, de la ignorancia, de la mala baba ancestral, o porque realmente les asiste la razón pura, la razón crítica y la sinrazón práctica. Se desconoce si lo hacen por joder o directamente por intolerancia a la tortilla de patata (con o sin cebolla, que en esto también hay sus Mas y sus memos). 

La solución no es fácil porque, frente a ellos, están los que tampoco tienen la menor intención de bajarse de su burro, ni de dejarse pisar el callo, ya sea hecho a la madrileña o a la bilbaína. Me refiero a los miembros destacados de una auto engañada mayoría silenciosa, que lo mismo un día se lleva una estruendosa sorpresa. Los que prefieren que nada cambie no vaya a ser que sea a mejor.

El caso es poner, quitar y cruzar mejillas a diestro y siniestro. 

En España, o como se diga, de los 365 días del año, 378 se emplean en ponernos a parir los unos a los otros (como Dios nos ha amado). Así no hay quien se entienda, ni quien nos atienda. Aquí todo el mundo tiene razón y sujeta la sartén con su mango, nadie da su brazo a torcer ni a entablillar, todo hijo de vecino mea colonia y se la coge con papel de fumar.  En Expaña tener la fiesta y la siesta tranquila resulta harto difícil. 

Lejos de mejorar, con el paso del tiempo, las cosas van de mal en peor. Nadie descarta que terminemos todos pidiendo la hora, solicitando asilo político en un manicomio, o que acabemos a sopapo limpio por las calles con los nardos y los leotardos apoyados en la cadera. 

Nunca tan buen fondo fue defendido con tan malas formas. Lo único que ha evolucionado, para mal, es el ridículo que, antes rozábamos, y, hoy en día, vivimos estrellados en él.

Seguimos sin querer aprender que la única manera de poder convivir es conviviendo, a ser posible en paz, cada moco con su flema, pero en paz. El escozor ininterrumpido en las partes y en el todo, no tiene sentido, ni mejora con pomada. La verdad nos hace liebres y la mentira conejos.

Quede constancia de que todo esto lo digo apenado por ver que cada vez es más la gente que sufre esta suerte de hemorroides identitaria de manera desatada. En lo que a mi respecta me confieso aves de paso, de esas que pueden soportarlas en silencio sin inmutarme. Me creo capaz de vivir tan ricamente sin fiesta nacional, sin navidad, sin halloween, sin semana santa, sin mes de las flores, sin Black Friday, sin fútbol, sin gobierno, sin nido, sin pelo, sin nitrógeno líquido en la cocina, sin discutir y sin próstata.