Hay que ponerse manos a la obra
y sacar adelante esta chapuza.
No mantener al tonto mientras cobra
ni al listo que nos ve como gentuza.
Hay que volver a las primeras piedras.
Revisar los forjados y cimientos.
Hay que mover los cielos y sus tierras.
y reformarlo todo desde dentro.
Hay que encalar los muros y fachadas.
Poner cubiertas bajo los tejados.
Detener ascensores de bajada.
Conquistar los portales desahuciados.
Desmantelar las grúas oxidadas.
Vaciar los armarios y trasteros.
Limpiar el exterior por los dos lados.
Elevar la moral de los sin suelo.
Vigilar los silencios oficiales
antes de que una chispa los encienda.
No hacer ostentación de sucursales
de una jodienda que no tiene enmienda.
Asear las riveras de los líos.
Limpiar a fondo las alcantarillas.
Aislar con silicona y con masilla
esta incansable sensación de hastío.
Recolocar pilares y dovelas
del puente que tendido nos separa.
Reconstruirnos con buenas ideas
y no creer a los cantamañanas.
Categoría: REVERSOS
La vida en verso
OKTOBERFEST
Qué cosas tiene la vida,
unos días hace historia
y otros se da a la deriva
hasta encuentrar la salida
por su puerta giratoria.
Lo que unas veces es bueno
(con futuro y sin pesados)
otras tantas echa el freno,
el mismo que Magdaleno,
y huele a cuerno quemado.
La vida es un comité
federal, muy ordinario,
en el que el bajo da pie,
al guapo le sobra fe,
y Dios peca de becario.
Hoy puedes estar arriba
y al momento estar abajo
y, con esa perspectiva,
no hay Kamasutra sin IVA
ni la madre que lo trajo.
Un día te da la mano
y al otro te deja en cueros.
La vida es un gran hermano,
un horizonte cercano,
una sucesión de peros.
La vida es un libro abierto
que no solemos leer
mientras toca en el desierto
la orquesta del desconcierto
canciones por componer.
La vida es un más por memos,
un huevo para mil flanes,
una suerte que no vemos.
Eso sí, si nos ponemos,
en cien años… alemanes.
AUTORRETRETE
Al retrato de esta España
(en lienzo de pandereta)
le han pintado una guadaña
envuelta en una patraña
coronada con peineta.
Lo han pintado a navajazos
y pelillos a la mar,
con un pincel de mil trazos
al que le han puesto dos lazos
y un árbitro en cada bar.
Un retrato con paisaje
(a modo de bodegón)
donde sobra paisanaje,
una perdiz sin plumaje
y un huevo de corrupción.
En el cuadro compulsivo
de esta España con coleta,
junto al mundanal cautivo,
un San Nicolás esquivo
abarca pero no aprieta.
A la izquierda pueden ver
una multitud confusa.
A la derecha el querer,
y en el centro un «sinsaber»
en una montaña rusa.
Al fondo sombras y luces
bajo un sol enladrillado,
un monte con muchas cruces,
gente dándose de bruces
y tontos por todos lados.
De estilo remordimiento,
con un toque surrealista,
la obra es un sufrimiento
pintada sin fundamento
por un loco hiperrealista.
Este retrato sin cielo
huele mucho a hierba mala,
a galan de medio pelo,
a tocinillo de suelo
y a obso…eso, programada.
POR EL HUMOR DE DIOS
Dios nos libre de los iluminados.
De los que te desmienten la verdad.
De los excentricos descafeinados
que viven presos de su mismidad.
Dios nos libre de los encapuchados.
De los que sólo ven su realidad.
De los ególatras maleducados.
De los idiotas de solemnidad.
Dios nos libre de los acelerados.
De los que dan la alarma sin motivo.
De los que siempre pasan el recibo
sin importar si vives desahuciado.
De los que sólo ven los sinsabores.
De los que su torpeza justifican.
Dios nos libre de los opinadores
que aciertan sólo cuando rectifican.
De los políticos amortizados.
De los videntes en la oscuridad.
De los poderes deshumanizados.
De los podridos sin caducidad.
Dios nos libre de los acomplejados
que reparten estopa sin complejos
y, también, de los magos acabados
que sacan más chisteras que conejos.
Dios nos libre de los acomodados.
De los ridículos conspiradores.
De los histéricos apasionados
que alucinan en todos los colores.
Dios nos libre de los endemoniados.
De los que compran libros por las tapas.
De los que hacen su guerra atrincherados
en los pliegues rajados de los mapas,
y de los herederos del futuro
que nos toman por tontos cual cretinos.
Que, a todos, con cariño y sin bromuro,
les den por donde amargan los pepinos.
PREFERENCIAS
Los viajes sin maletas.
Los juicios sin paralelos.
Los gestos sin pataletas.
Las señales sin los pelos.
La libertad sin receta.
El mundo sin el pañuelo.
La suerte sin espoleta.
Los amores sin los celos.
Los idiotas sin caretas.
La Bolsa con caramelos.
El verano con poetas.
El lacón, mejor con grelos.
La caza sin escopeta.
La pesca sin el anzuelo.
La torre con la veleta.
El café, sólo, con hielo.
Los puños sin las puñetas.
El olivo con mochuelo.
Las ideas sin profetas.
Los quebrantos con los duelos.
El salido sin bragueta.
La tristeza con consuelo.
Los bueyes sin la carreta.
La amargura con pomelo.
El corte sin la peineta.
Las miradas sin un velo.
Los hoteles sin moqueta.
y los abrazos de abuelo.
ALERTAS
Alerta de erupciones:
cutáneas y solares.
Alerta de marrones
y cuentas por saldar.
Peligro de elecciones
para colmo de males.
Alerta de apagones
de mentes al azar.
El sol está que Trina
de limón con burbujas.
El riesgo es una inquina
de aurora boreal.
Alerta de rutina
y de invasión de ouijas.
No queda Biodramina
de tanto marear.
Hay peligro inmediato
de volvernos idiotas.
Alerta de hacer tratos
sin nada que tratar.
Defcon 5 de flato
de dar tanto la nota.
Temor a que éste rato
dure una eternidad.
Y así vamos tirando,
entre alertas y amagos,
entre sustos y tragos
de calor sin usar.
MAL DE HARTURA
La realidad subida a la azotea
observa deslumbrada el panorama.
Cansada de bailar con la más fea
está a punto de hacerse crucigrama.
Pasmada de que suba la marea
y baje solo a base de derramas,
se siente cual olivo al que varean
y, en lugar de aceitunas, suelta dramas.
La libertad subida a un campanario
otea preocupada el horizonte,
temiendo terminar en un calvario
allá donde la cabra tira al monte.
La sociedad subida a cualquier cosa
está a verlas venir medio aturdida.
No para de cantar «La vida en prosa»
entre gallos y carne de gallina.
QUE NO
Que no nos quiten lo que no tenemos.
Que no nos den la brasa, ni por saco.
Que no nos tomen por sus propios memos.
Que no nos vendan humo por tabaco.
Que no nos hagan parecer idiotas.
Que no nos piensen lo que ya sabemos.
Que no nos toquen mucho las pelotas.
Que no nos digan tanto qué queremos.
Que no nos miren sólo de reojo.
Que no nos hagan triste luz de gas.
Que no nos pinten azules o rojos.
Que no nos vengan siempre por detrás.
Que no nos pongan el dolor a prueba.
Que no nos callen con palabras huecas.
Que no nos lleven donde no se llega.
Que no nos den lunares si son pecas.
Que no nos tengan en sus oraciones.
Que no nos traten como quinceañeros.
Que no nos hablen de revoluciones.
Que no nos alimenten con sus sueros.
Que no nos vengan con anticiclones.
Que no nos mientan con impunidad.
Que no nos roben las contribuciones.
Que no nos rieguen la calamidad.
Que no nos quemen tierra prometida.
Que no nos compren cielo derretido.
Que no nos vendan trajes a medida.
Que no nos den lo malo conocido.
INSOPORTABLES
No me gustan los que gritan
por oír mejor su voz,
ni los que dan una coz
si los burros les imitan.
No me ponen los santones
que te perdonan la vida
mientras hurgan en la herida
arguyendo sinrazones.
No puedo con los pringados,
aprendices de porteras,
que intentan, desconsolados,
subir bajando escaleras.
Con los malos entendidos
y todos sus asesores,
con los que inventan rumores
sin oler que están podridos.
No me gustan los idiotas
que se creen mejor que el resto
y compran, sin presupuesto,
infladores de pelotas.
El que siempre se la coge
con tu papel de fumar,
o pinzas de depilar,
cuando la cosa le encoge.
No comulgo con borrachos,
ebrios de conspiraciones,
que curan sus frustraciones
agarrándote los machos.
Me violentan los violentos,
los cerdos maltratadores
(y los cerdos me perdonen,
pues tienen que estar contentos).
No soporto a tanto pijo
con pinta de salva patrias,
ni tampoco al salva patrias
que no quiere ver un pijo.
Al político corrupto,
al que todo justifica,
y al pollo que te la pica,
(perdón por el exabrupto),
Ni a los falsos ni a los divos,
ni al canuto de la «O»,
ni a los muertos ni a los vivos
y, no piensen que me inhibo,
no me soporto ni yo.
ME PREGUNTO…
¿Qué flor crece en el pasto de las llamas?
¿Es por cesárea el parto de los montes?
¿Por qué la cabecera de las camas
es mejor orientarlas hacia el norte?
La famosa botella con mensaje
¿está hecha de vidrio retornable?
¿Por qué te pierden siempre el equipaje
y acabas pareciendo tú el culpable?
¿Es ciclista la vuelta de la esquina?
¿Por qué dura dos meses la semana?
¿Por qué no viene el frasco de la orina
con un embudo y una palangana?
¿Por qué cuanto más sé, menos entiendo?
¿Por qué se pasa el tiempo conspirando?
¿Cuánto puedes ganar al mes, mintiendo?
¿Cuánto puedes mentir al mes, ganando?
¿Dónde va la razón cuando se pierde?
¿Por qué nadie dirige un desconcierto?
¿Por qué de camuflaje se usa el verde
si más de medio mundo es mar desierto?
¿Por qué cambiar la hora cada año
y no cambiar el año cada hora?
¿Por qué nunca hay papel en ningún baño?
¿Por qué tenemos mangas y no esloras?
¿Cuánto cuesta, de media, lo impagable?
¿Dónde está la salida de la entrada?
Más allá de lo que es imaginable
¿se podría decir que nunca, nada?
¿Por qué nos preguntamos tantas cosas?
¿Tiene vuelta el sentido del honor?
¿Por qué no deshojar también las rosas?
¿Por qué decir que sí nos da rubor?









