Hay vida más allá de la tristeza,
de ese muro insalvable 
que recuerda a la parte de atrás de una nevera.
Hay luz del otro lado de las sombras
que habitan en los labios con cadenas.
Hay latido en la arteria de los males
que acechan en su hueco de escalera.
Hay misterios gozosos aunque rezan
cada día el Rosario de la Aurora.
Hay un sol atrapado en los espejos
ansioso por quemar las amapolas.
Hay silencio en el borde de los ruidos.
Hay música detrás de cada llanto.
Hay una rama que sujeta el nido.
Hay una cura para cada espanto.
Una radio encendida en cada casa.
Una lección de vida en cada acera.
Hay muchas manos para hacer la masa.
Hay un acto de amor que no se airea
más sirve de colchón para el herido.
Hay puertas para huir de la amenaza
de no encontrarte con un hombro amigo.
Hay un grito de sálvese quien crea.
Hay vida más allá de horizonte
aunque nunca pasemos de su raya.
Hay sures que se juntan con el norte.
Hay versos que no arrojan la toalla.
Hay ecos que recuerdan a sus voces
y palabras que alivian la franqueza.
Hay un gemido para cada roce.
Hay esperanza para la belleza.

(De Gotas de sol. Contra viento y maneras. Renacimiento Editorial)

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