#RECITANDOANDO ME

#RECITANDOANDO ME

De mi libro Contra Viento y Maneras (Gotas de Sol). Editorial Renacimiento.

«Reverso de lo que hay».

 

 

FRASES HECHAS (de aquella manera)

FRASES HECHAS (de aquella manera)

Suele suceder que, “cuando menos te lo esperas”, las cosas “caen por su propio peso”. Es lo grave de tener la gravedad por ley.

También ocurre que cuando algo es “de lo que no hay” es muy difícil encontrar recambios, o que “sin ir más lejos” nunca llegues a ninguna parte, o que el “mal de muchos” acabe siendo epidemia.

No es bueno tomarse las cosas “al pie de la letra” entre otras razones porque las letras ya no tienen pie. Solo las hojas tiene vuelta de idem “Las penas con pan” son las mismas penas, pero con pan. Sin olvidar que “Lo bueno si breve” es una putada como una catedral mediana.

A pesar de todo, “mal que bien”, “vamos tirando” y, aunque de la impresión de que el mundo está del revés, lo cierto es que lo está.

Nos hemos acostumbrado a que “se nos suba la sangre a la cabeza” y eso no es malo, sobre todo porque de no ser así estaríamos todo el día durmiendo la siesta.

La excepción confirma el embarazo y, la regla, si no es de tres, no hay quien la entienda. «Mentiría si te digo la verdad».

Conclusión:

Que nada, que un abrazo fuerte para todos, que ya he pedido que me suban la medicación y aquí «pin» y encima “Gloria”.

Ya pasó.

Ea.

SIN NAVIDAD EN EL FRENTE

SIN NAVIDAD EN EL FRENTE

Sin Navidad en el frente.

Se acabó lo que se asaba.

Está enero incandescente

así que: Felices Ascuas.

Los Magos ya están de vuelta

igual que Papá Noél.

Ya han desmontado la fiesta

en el portal de Belén.

Ya carbura el nuevo año.

Todo vuelve a la ruina.

Los que no aguantan, al baño,

los demás a la oficina.

Vuelve el niño a su mochila

y el conductor al atasco,

el temor a las pupilas,

vuelve a su precio el churrasco.

Como Pedro por tu casa

vuelve la cuesta de enero

y Paco con las Rebajas

y las lenguas con su pero.

El michelín a la faja,

el atracón al refajo,

los cajeros a hacer caja

y la hipoteca al carajo.

Vuelve al calor del Invierno

la nostalgia de las playas.

La luna llena a su eterno

sueño de noches canallas.

Vuelve la gente al gimnasio,

a las escuelas de idiomas,

a hacer cola en los despachos

rogando puntos y comas.

Vuelven las ganas (que duran

lo que tardan en quitarse)

de hacer alguna locura

o de desintoxicarse.

Quizá dejar de fumar.

Quizá dejar de beber.

Quizá dejar de llorar.

Quizá dejar de joder.

El año nuevo comienza

entre capullos de malvas.

Armémonos de paciencia

que lo han parido de nalgas.

REVERSO DEL 25

REVERSO DEL 25

Luces que encienden los sueños.

Frío que alumbra las caras.

Besos de labios risueños,

fugaz colección de ceños

y una sensación muy rara.

Almas con amor en vena.

Penas que tocan el cielo.

Corazones que se llenan

con los restos de una cena

entre cuñados y duelos.

Niños con risa de almohada.

Padres con manos de abuelo.

Día de jugar con hadas.

Tarde de guardar las balas.

Sabores para el anhelo.

Copos de nieve en las copas.

Copas llenas de poesía.

Alegrías como pocas

y tristezas como rocas

haciéndose compañía.

Decorado para un cuento.

La vida en un convivir.

Flor de piel de un sentimiento

que cuenta en renos por ciento

las ganas de resistir.

Fantasía que nos mueve

a exagerar las bondades.

Estrellas que cuando llueven

sobre desiertos de nieve

desperezan las ciudades.

Pensamientos solidarios.

Día para recordar.

Concierto sin escenario.

Secretos en los armarios.

Veinticinco. Navidad.

UN CLÁSICO

UN CLÁSICO

Ahora toca soñar sobre soñado

y despertar en plena Nochebuena

pensando: “que nos quiten lo pasado”

y, una vez más, borrón y cuenta nueva.

Ahora toca soñar del otro lado

e inyectarse un placebo quita penas.

Un chupito de amor redecorado

que alivie por un rato los poemas.

Hay que darse un festín con las migajas

que escupen a la calle los manteles

y dejarse de tantas zarandajas.

Ahora toca dejarse de zumbeles

e intentar suturar ésta caraja

a base de zambomba y cascabeles.

FELICES FIESTAS (o lo que sean).

TONTOS (sinónimos)

TONTOS (sinónimos)

Hay toda clase de tontos,

de memos, de sopla gaitas,

idiotas a bote pronto,

bolonios con varias plantas.

Ciruelos de medio pelo,

mastuerzos con mala baba,

badajos, simples, tontuelos

con aires de verdolagas.

Guanajos con arrogancia,

estúpidos con balcón,

cacasenos con constancia

y besugos de ración.

Papanatas, mentecatos,

pusilánimes, toletes,

atortolados, pazguatos

badulaques con chupete.

Majaderos, bambarriones,

pusilánimes, estólidos,

barbetas, bobalicones,

mendrugos, lerdos insólitos.

Luego están los otros tontos:

el macamallo infinito,

el imbécil al Oporto

el bambarria con sofrito.

El bobo provocador,

pedante sin disimulo,

el estulto al por menor

y con la gracia en el culo.

El que presume por todos,

el tozudo, el metepatas,

el que habla por los codos,

el chulo sin fe de ratas.

P.D.

El Hater acomplejado.

El Troll sin media neurona.

El Influencer tronado.

El Bot que no reflexiona.

“BOCAS” #VersosConLengua

“BOCAS” #VersosConLengua

Hablar es darle eco a las ideas.

Es la revolución de los gemidos.

Suspiros que un buen día se desvelan

y rompen la barrera del sonido.

Hablar es un recurso extraordinario

siempre que no empeoremos el silencio

pateando la verdad y el diccionario

y, es que, a palabras sordas oídos necios.

Lo tedioso es hablar sin decir nada.

Ese hablar por ladrar bastante atroz

de los que mientras «rajan» cuecen babas

escuchando el sonido de su voz.

Es cansino el discurso inamovible

atrapado en un círculo vicioso,

en boca de un maniático jartible

o un salvador del mundo pretencioso.

Es harto insoportable el parlamento

de quien busca tener la razón pura.

Pesado, inasequible al desaliento

instalado entre el odio y la locura.

Dios nos libre de los incontinentes,

de los que no se quedan sin palabras

y, en especial, de los impertinentes

que mueven más los labios que las cabras.

De elementos así nadie nos salva,

Nos rodean. Están en cualquier parte.

Cualquiera tiene «bocas» a mansalva

soltando pestes por amor a helarte.

LA MIRADA DEL MEDIOCRE

LA MIRADA DEL MEDIOCRE

No es como vas es como te miran. No importa que la ropa que gastas no esté del todo desgastada, ni que el joven vista de viejo y el viejo de vida. Que el amor no tenga derecho a colarse por nuestra ventana en cualquier momento mezclando ganas con camas y canas y viceversa. Que las arrugas del alma estén planchadas con la raya en medio.

No es como te ves es como te hacen la autopsia con los ojos cerrados los que ni el espejo del baño se atreve a mirar a la cara.

La mirada del mediocre, del simple con mesa camilla, no alcanza a entender nada. No es que no quiera es que no puede. Es incapaz de entender y aceptar la diversidad, lo diferente, el mestizaje, el intercambio de madejas. Ni siquiera es capaz de guardar silencio aunque solo sea por prudencia y en defensa propia.

Prueba a ponerte un sombrero o unos zapatos chillones y se pasarán el día recordándote lo que llevas puesto (como si fueran puestos de pacharán). Como si lo importante no fuera como te sientes.

Invéntate una vida para intentar ser feliz que siempre habrá quien le ponga pegas mientras se consuela haciendo alarde desde el ridículo interior que siente por la suya.

No estaría de más que dejáramos que cada uno fuera lo que quiere hacer. Que aceptáramos que cada uno hiciera lo que quiera ser.

La mirada del mediocre necesita tener siempre algo que criticar, que contar, que destruir. Se aburre y solo le divierte creerse superior vomitando sandeces, lugares comunes y caspa, desde la atalaya de su insignificancia.

Esa mirada entrometida y deshabitada solo merece una buena dosis de indiferencia. Le quedan grandes las gafas de cerca y diminutas las de lejos. Sus preciadas gafas con cristales de madera de ataúd reciclado.

SENSACIÓN

SENSACIÓN

De estar perdido. De no estar. De no ser yo.

Sensación de intentar ser bueno hasta parecer tonto.

De no entender nada. De no ser nadie. De no ser de nadie.

De vivir en un desierto helado, medio derretido, con un pequeño oasis abandonado.

De pasear por calles sin terminar repletas de gente que me encuentro como una nota al margen.

Sensación de locura transitoria sin cura, ni iglesia ni repique de campanas.

De estar aturdido, exhausto, abrumado y falsamente aburrido.

De estar deshabitado, desubicado, desenterrado a golpes, desencajado.

Sensación de soledad acompañada. De no estar seguro del suelo que piso, del paso del tiempo, de mi propio poso.

De morir en vida. De matar las horas. De ser el esclavo de mi propio miedo.

Sensación de sentir lo que no está en los escritos y no poder leerlo.

De ser un extraño. De extrañarme. De extrañarte.

Esa sensación de quererlo todo. Como si quererlo todo fuera pedir demasiado.

Lo bueno de las malas sensaciones es que se pasan con un abrazo que dure para siempre o tirando de la cadena.