SE CAMBIA POLVO POR BRILLO (Soneto).

SE CAMBIA POLVO POR BRILLO (Soneto).

El universo sigue en expansión

y el mundo cada vez más estirado,

más caliente, más ruin, más achatado,

más a las puertas de su defunción.

Tiene gracia que fuera una explosión

el origen de un caos organizado

que, quitando delirios y pecados,

sigue teniendo visos de ficción.

Este planeta mal alicatado

necesita una mano de pintura

más verde, más azul, más protectora.

Un nuevo corazón aclimatado,

más esperanza en forma de cordura

y que se pare al menos media hora.

QUE LES DEN POR BULO

QUE LES DEN POR BULO

Qué lata la realidad

siempre trastocando planes.

Tanta subjetividad

hace sin huevo los flanes.

Cuando lo evidente chafa

el cuerpo de la noticia,

ni graduando la gafa

te corrigen la presbicia.

Cuando la mentira enseña

lo que la verdad esconde,

ya nunca sabes si sueñas,

ni qué, ni cómo, ni dónde.

El optimismo convulso

aburre hasta a la utopía.

El onanismo sin pulso

carece de garantía.

Si cada día te dan

razones para engañarte,

lo mejor es apoyar

la cabeza en otra parte.

Si lo que no puede ser

además es increíble

dejémos por imposible

lo que nos hacen creer.

Para evitar el temor

a caer en ese abismo,

se recomienda realismo

y un poco de por favor.

Acabaremos idiotas

sin intentar distinguir

un culo de una pelota,

una cobra de un Fakir.

Lo peor no es no entender

lo de “tonto el que lo lea”,

lo desconcertante es ver

que la gente se lo crea.

LOS REVERSOS DE MIS ESPAÑAS

LOS REVERSOS DE MIS ESPAÑAS

España de los hechizos
que trastornan a las masas.
Curadero de chorizos
cortados en tabla rasa.

España de cuchipanda,
de fuegos artificiales,
de bobos como Dios manda,
de burocracia a pedales.

España del digo Diego.
Jardín de Manostijeras.
Inventora del “te veo”
y, de paso, te doy cera.

España del negro paro.
De balcones con bandera.
De lo bueno sale caro
y lo barato de pena.

España con aditivos
y bastantes conservantes.
Patria chica de los divos.
Senda de los elefantes.

España del conformismo.
Tierra de los brotes verdes.
Estado del triunfalismo,
generalmente, los viernes.

España del varapalo.
Con pecado concebida.
Mucho pico, pero malo.
De siesta y ¡abre, María!

España de los juzgados.
Casino de la retranca
en el que tiras los dados
y siempre gana la banca.

España de los amores
que duran toda la huída.
Trastienda de los horrores
de los locos a medida.

España con acritudes,
de peineta y butifarra,
de coleccionar virtudes
que lindan con lo macarra.

España de risa tonta
y de llanto con chorreras,
de disculpar al que monta
pollos “de aquella manera”.

De las pelotas de goma,
de los caprichos de Goya,
de los sujetos de broma,
de ida y vuelta de  olla.

España de los olores
que saben a naftalina.
Estación de los amores
con trenes a la deriva.

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No se salvan de la quema
ni los nobles, ni los ricos,
ni los grandes, ni los chicos,
ni las malas, ni las buenas.

No se salvan del barullo
ni los cuerdos, ni los locos,
ni el que sigue a perogrullo,
ni el que nos da soplamocos.

No se salvan de follones
ni los que pagan el pato,
ni los que cobran millones,
ni los líderes, ni El Tato.

No se salvan de los gritos
ni los que imponen la pena,
ni los que cumplen condena,
ni los crudos ni los fritos.

No se salvan de la hoguera
ni el que reparte las cartas,
ni el que pinta la pancarta,
ni el que menos se lo espera.

No se salvan de la ira
ni el macarra con peineta,
ni la manzana podrida,
ni la princesa reineta.

No se salvan del derribo
ni los feos, ni los guapos,
ni los muertos, ni los vivos,
ni las ranas, ni los sapos.

No se salvan de la rueca
ni el hilo, ni Blancanieves,
ni aquel que asó la manteca,
ni los lunes, ni los jueves.

No se salvan del tormento:
–Mira qué bien y qué pronto–
le dijo la tonta al tonto,
ni el ciento veinte por ciento.

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Al retrato de esta España
(en vientre de pandereta)
le han pintado una guadaña
envuelta en una patraña
coronada con peineta.

Lo han pintado a navajazos
y pelillos a la mar,
con un pincel de mil trazos
al que le han puesto dos lazos
y un árbitro en cada bar.

Un retrato con paisaje
(a modo de bodegón)
donde sobra paisanaje,
una perdiz sin plumaje
y un huevo de corrupción.

En el cuadro compulsivo
de esta España con coleta,
junto al mundanal cautivo,
un San Nicolás esquivo
abarca pero no aprieta.

A la izquierda pueden ver
una multitud confusa.
A la derecha el querer,
y en el centro un “sinsaber”
en una montaña rusa.

Al fondo sombras y luces
bajo un sol enladrillado,
un monte con muchas cruces,
gente dándose de bruces
y tontos por todos lados.

De estilo remordimiento,
con un toque surrealista,
la obra es un sufrimiento
pintada sin fundamento
por un loco hipo realista.

Este retrato sin cielo
huele mucho a hierba mala,
a galán de medio pelo,
a tocinillo de suelo
y a “obso…eso” programada.

PAÍS ESTACIONAL

PAÍS ESTACIONAL

Todo es estacional:

Vivir, pasar por el aro,

los trenes, la realidad.

(Menos los tontos y el paro

casi todo lo demás).

Todo es estacional

(salvo indignarse por todo).

Que nos parezca normal

que sudemos por los poros

la de arena y la de cal.

Todo es estacional:

el clima, los ganadores,

los granos, la dignidad,

los consejos, los amores,

los ministros, la fealdad,

los dioses, las religiones,

las canciones, la lealtad.

Que nos toquen los renglones

a cualquier hora o edad.

Todo es estacional

(salvo el firme de las nalgas),

las pinzas de desollar,

el moño de la Bernarda,

los Másteres, lo demás.

Todo es estacional

porque da igual la estación.

En todas nos viene mal

que nos quieran colocar

la fecha de defunción.

En fin, que todo es normal

menos lo que no lo es

y, lo dicho, estacional,

como éste otoño que está

que no llega a fin de mes.

EL ÚLTIMO ABRAZO

EL ÚLTIMO ABRAZO

No quiero estar aquí el día que al planeta le de por irse de agujeros negros, ni tampoco la tarde que, la Luna, se acerque a contemplar como se pone el último sol, sentada en la hierba de la colina de las tetas, contemplando el atardecer sobre el cráter de El Golfo o en una hamaca del Café del mar.

No sé si me apetece estar aquí cuando Saturno nos regale su anillo de soltero, o el día que un cometa vagabundo nos parta el corazón ya hecho pedazos.

No quiero estar aquí pero por miedo a no encontrarte entre tanto saqueo, entre tanto canalla, entre tanto superviviente sin futuro y el resto de la gente en estampida.

Si la vida se acaba en un repente, avísame con tiempo de buscarte y morir en tus brazos.

¡QUÉ PAÍS! (Da igual la época)

¡QUÉ PAÍS!                                        (Da igual la época)

Recupero este Reverso de la Brújula, que me han recordado, lo cual agradezco.

(Uno de los primeros Reversos de la Brújula en el 2007)

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Hay más dardos que dianas.

Hay más puñales que espaldas.

Más cantantes que mañanas.

Más colores que guirnaldas.

Hay más suciedad que trapos.

Hay más veneno que lenguas.

Menos gargantas que sapos.

Más vengadores que mendas.

Hay más agujas que ruecas.

Más vigas que ojos ajenos.

Hay menos gestos que muecas.

Más mentiras que boleros.

Hay más dolor que consuelo.

Más sobredosis que venas.

Más tomaduras que pelos.

Hay más caras que monedas.

Hay más crimen que castigo.

Hay más témporas que culos.

Más dije Diego que digo.

Más secuestrados que zulos.

Hay menos cera que fuego.

Hay más odio que condena.

Hay más quebrantos que duelos.

¡Ay! qué país ¡Ay! qué pena.