ESPEJISMOS

ESPEJISMOS

Ojos que miran despacio. Labios que besan sin prisa. Sueños que se desperezan. Cuerpos que van y vienen buscando la alargada sombra de un día que se muere de ganas de empezar sin pedir nadie a cambio.

Bocas que fabrican aire. Rostros en busca de espejos. Gente de paso que envejece sin prisa en el guiño infinito de un semáforo en ámbar averiado.

Risas que lloran de risa. Gritos que no dicen nada. Luces que se alegran de ver fundirse el día por calles que se esconden dentro de los portales.

Latir de corazones que se alejan. Canciones que resuenan en la mente. Señales en el cielo que recuerdan que la vida es un beso cuando menos lo esperas, que la vida es un cielo por estrenar cuando se hace de noche.

Es hora de vivir o de sentirse vivo.

Empieza lo nuevo.

EN EL INTENTO

EN EL INTENTO

Intentaba recordar cómo era aquello de mirarse al espejo y reencontrarse.

Recordar la última vez que la felicidad le había guiñado un ojo e intentado bajar los pantalones en medio de la calle. Una broma pesada pasada, que ahora relamía con la sonrisa puesta.

Quería salir al encuentro de un pasado que cargaba a su espalda una mochila llena de sueños y una vida recién estrenada.

Volver a luchar a favor de obra. Dejarse las manos en caricias, apretones, manchas de tinta y rastro de pintura, polvo y experiencia.

Alisar las arrugas que los años habían tallado en su piel como caminos de paso.

Soñaba con la risa que un día formó parte de su anatomía, del esqueleto de su mirada al verse saltar las olas de un mar en el que ahora tan solo remojaba la nostalgia.

Intentaba recordar, pero su memoria se había quedado encerrada en la habitación del pánico y aunque su mano apretada agarraba con fuerza la llave de la puerta de salida, era incapaz de separar los dedos.

Ansiaba recordar cómo se abren las manos.

DE CONEJOS Y UTOPÍAS

DE CONEJOS Y UTOPÍAS

No sirve de nada tener buenas ideas si nadie acepta ser conejillo de indias para demostrar la idoneidad de las mismas. Las buenas ideas, en ese aspecto, adolecen de la misma falta de aceptación que las malas: ninguna. 

Los ases y los conejos quedan muy bien en mangas y chisteras pero, fuera de ellas, la magia les abandona como a las axilas los desodorantes de mercadillo.

Aunque quisiera estar equivocado. Muchas veces he manifestado, convencido de ello que “el mundo suele cambiar a los que vienen a cambiarlo”. Será por falta de valor, de consenso, de poder, de capacidad de convicción o, sencillamente, por miedo a perder la confianza de los votantes constantes y asonantes, pero, lo cierto es que, a la hora de la verdad, en política, o te adaptas a lo que la gente está dispuesta a consentirte o si te he visto no me acuerdo. 

La utopía está bien como castigo, en la práctica, no hay quien sea capaz de hacerla funcionar. Por eso es utopía, si no, no tendría la gracia que promete. No reniego de ella, me gustaría que pusiésemos más interés en lo que propone, en su capacidad regeneradora, en su locura. La mayoría de las genialidades nacen de lograr hacer realidad un imposible. Lo cierto es que “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja” que un pobre se deje arrastrar a un cielo que ni ve, ni siente, ni está dispuesto a padecer ni a ser compadecido.

Las utopías no suelen cumplir las promesa sencillas, como para tragarse otro sapo a estas alturas, aunque el sapo parezca una rana y esconda un príncipe de infinitos colores. Condenamos a los justos por pecadores antes de que puedan salir de su “almario”. Pero así son las cosas. La sociedad tiene miedo a los cambios, a la estética y a una ética que no ve del todo clara. Pintamos más de lo que exponemos, porque lo que se dice exponer, no exponemos nada,

A todos nos gustan los vampiros hasta que sentimos sus dientes clavados en nuestro cuello. Hasta que nos convertimos en vampiros de segunda clase. 

Conejillos a la mar.

EL TUBO DE ESCAPE

EL TUBO DE ESCAPE

El pintor de paisajes abrió el tubo de azul, cogió el pincel y pintó el cielo.

Extendió ese color con suavidad sobre el lienzo tapando con cuidado los huecos en blanco. Se inventó un horizonte despejado.

Usando un azul más oscuro con aires turquesa pintó el mar. Lo mezcló con blanco provocando un ligero oleaje que acarició la arena de la playa cuyo hueco rellenó con color beige.

Era un paisaje sin barcos, sin rocas ni acantilados, sin nubes ni faros, sin puerto ni casas, sin ningún punto de referencia reconocible a simple vista. Se olvidó a propósito la raya del horizonte que prefirió dejar en la paleta.

Cuando hubo terminado, con la pintura aún fresca sobre la tela, se quitó la ropa, se lanzó de cabeza contra el cuadro y se fue nadando.

ALGO PARA RECORDAR

ALGO PARA RECORDAR

#ElReverso de la @BrujulaOndaCero

14/5/2015

QUE

Que no haya que emigrar más allá de uno mismo.

Que no nos quite el sueño las ganas de dormir.

Que no nos den por saco a base de eufemismos.

Que no se sequen nunca las ramas para huir.

Que las resacas sean un punto de partida.

Que los relojes anden sin tiempo que perder.

Que no nos cierren nunca las puertas de salida.

Que nos enseñen trucos para desaprender.

Que las linternas cieguen la filia de los bancos.

Que los finales sean, felices, por principio.

Que un viento refrescante nos saque del barranco.

Que el verbo desahuciar no encuentre el participio.

Que busquen el atajo del sur del infinito.

Que el calor no nos haga parecer más distantes.

Que inventen un perfume que huela despacito.

Que de no llegar nunca, nunca lleguemos antes.

Que la mentira esconda sólo medias verdades.

Que le muerda el geranio al tonto con balcón.

Que por el bien de todos no cundan las maldades.

Que al final no nos paguen con besos a traición.

Que no sea la distancia la causa del olvido,

Que no se escapen muertos los que quieran vivir.

Que quiebre el laberinto del que se ve perdido.

Que la tristeza muera de ganas de reír.

DESPISTES

DESPISTES

Tenía la mala costumbre de perderlo todo.

En una ocasión bajó corriendo las escaleras de su casa, tropezó y perdió el equilibrio. Le costó muchos meses volver a recuperarlo, claro que peor hubiera sido haber perdido la vida. Afortunadamente todo quedó en un susto y una pierna escayolada.

Una mañana, después de muchos meses buscando empleo, acudió a una entrevista de trabajo, pero, perdió la dirección y también el puesto.

En una misma semana llegó a perder un avión, dos autobuses, la paciencia, una buena oportunidad de callarse, la vergüenza y, toda una tarde, el tiempo.

Pero de lo que todavía no ha podido recuperarse es de aquella vez que perdió la cabeza. Desde entonces malvive esperando a que alguien haga una Oficina de Sujetos Perdidos.

CORNADA DE REFLEXIÓN

CORNADA DE REFLEXIÓN

Llevo varias horas reflexionando y

he llagado a varias conclusiones:

Que las elecciones son como las

pizzas, el secreto está en la masa.

Que votar “con uve” es como

botar “con be” según se mire.

Que la papeleta la tienen siempre

los que ganan.

Que la abstención es la siesta de la

democracia.

Que todo es posible en domingo.

Que un colegio electoral es a un

colegio lo que un abre fácil es a X.

Que la urna son las “dorce” en

Canarias.

Que mal de muchos, epidemia.

Que hay quien vota en blanco

porque está negro.

Que mira que es fea la palabra

comicio.

Que en España, quien más quien

menos es o ha sido presidente de

algo alguna vez (o eso cree).

Que debería haber quince jornadas

de reflexión y una de campaña (y a

lo mejor son muchas jornadas de

campaña).

Que de los debates solo salen

contentos los que debaten.

Que un mitin es una tienda de

“campaña” con amigos.

Que los que pierden también ganan.

Que las encuestas mienten más que

los encuestados.

Que votar debería ser obligatorio.

Que una promesa es una promesa y

además es imposible.

Que los pactos hacen “cuac”.

Y que ya no doy más de mí.

Y hasta aquí puedo reflexionar.