Echo de menos la felicidad.

La luz de esos días que amanecen envueltos en ti, en los que un brillo interior te acompaña desde que suena el despertador hasta que decides dormirte a lo largo y a lo ancho de tu drama.

Echo de menos esa sensación de plenitud en la que nada ni nadie puede contigo. La suerte en los talones, la magia en la chistera, las señales de humo de una larga calada del destino.

Echo de menos el olor del mar a la orilla de mi memoria, la nostalgia que te anima con alegre tristeza, la soledad que, asomada a la ventana, ve pasar la vida como un cuento.

Echo de menos la música interior que teje telarañas en la esquina del viento arrepentido. El sabor de los versos a escondidas, las razones que no te dan la gana.

Echo de menos los pasos perdidos, las noches de sol, tu piel en mis labios sin miedo a perderse, las malas costumbres, las buenas ideas, las ganas de estar.

Echo de menos el presente, la belleza de los días sin horas ni llaves en el alma, la satisfacción del trabajo agradecido, los amigos que no van a volver, la esperanza que cambia la suerte.

Echo de menos el final del camino, la fuerza, que no la voluntad. Sentirme bien, pasar del mal.

Y, sin embargo, echo menos de menos cuando no lloraba.

7 comentarios en “DE MENOS

  1. ¿Con qué me quedo si me gusta todo…?

    Gracias por escribír, Javier. Eres el sereno del lenguaje que tiene la llave para abrir las puertas del pensamiento.

    Me gusta

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