Esta es la España del «pero»,
con razón o sin razón,
con dinero o sin dinero,
con o sin «poro-pom-pon».

Todo encuentra un lado oscuro,
una segunda opinión,
un Dar Vader, cien conjuros
(que unos pican y otros non).

La realidad tiene truco
y un alma conspiradora.
Ni los relojes de cuco
se asoman, según qué hora.

Cuando las cosas van mal
Don Pero enseña los dientes,
Si van bien, o medio tal,
navega a contracorriente.

El mal, que cien años dura,
se ha instalado, con papeles,
en esta España sin cura
pero mogollón de fieles.

Casi nada nos consuela.
Hemos perdido la fe,
la confianza y las suelas
de tanto echar a correr.

Aquí se nos junta el «pero»
con el poro y con el paro.
Lo barato sale caro
e impera el «poro-pom-pero»

Que estamos desencajados
entre peros y peritos,
lo saben los más pintados.
Y también dos huevos fritos.

3 comentarios en “PEROS EN LA LENGUA

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