No siempre el desamor tiene que conducir necesariamente a la tristeza ni a cosas peores. Muchas veces, cuando se pierde algo bueno, uno no sabe lo que gana. Convertido en canción, la cosa podría ser más o menos así:

Dijeron que me habías olvidado 

y fue tan grande el salto de alegría 

que tengo el corazón escayolado, 

el músculo plantar despachurrado, 

y el alma como un trago de tequila.
(Seguiremos informando, o no).

*No hay ranchera sin tequila, ni tequila sin botella, ni culo sin mal asiento, ni tetas sin paraíso, ni sabor sin fundamento.

Deja un comentario