Quizá porque la vida sea discontinua como el continuo espacio/tiempo, como la conciencia, como el amor, como el humor, como el presente, como el deseo, como las ganas, como la gente, como la percepción de lo que sentimos, como el mal de hartura, como las emociones, como nosotros mismos.

Será por eso que:

A veces no sé si les gustas o te siguen la corriente por no llamarte pesado, o por compromiso, o por hacerte un favor o por devolverte un guiño prestado.

A veces la vida te sonríe y otras se descojona.

A veces la sinceridad es un alma de doble filo.

A veces el tiempo pasa, de ti.

A veces hay que confesarse en defensa propia o decidirse para no hacer más daño.

A veces amas y a veces llamas. (LL)ámame.

A veces uno va sin esperar nadie a cambio. Va y punto.

A veces las ovejas le cuentan a uno.

A veces deseas que suene el timbre de la puerta a las tantas de la madrugada esperando que no sea un vecino al que se le ha olvidado la llave del portal.

A veces lloras sin querer y otras quieres sin llorar.

A veces te dicen que sí, pero no.

A veces la esperanza es lo primero que se pierde.

A veces eres el único que te ve como un fracaso.

A veces lo más duro es no poder contarlo.

A veces contarlo es la solución más dura.

A veces escribes cosas que luego no entiendes, por la mala letra del ordenador.

A veces no es que no te quieran entender es que prefieren que les entiendas tú a ellos.

A veces te digo que te quiero y ni te imputas.

A veces los días son más largos que los años.

A veces tener razón conlleva perderla.

A veces te siento cerca cuando estás lejos y lejos cuando estás cerca.

A veces creen que te conocen y no te conoces ni tú.

A veces es siempre.

A veces una pequeña verdad puede ser una gran mentira.

A veces confundes y otras te confunden. Con fusión o sin fusión.

A veces no se sabe qué decir, ni qué hacer, ni qué callar.

A veces con morirse no basta.

A veces me duele tu corazón y tu cabeza.

A veces dar las cosas por sentadas te obliga a ponerlas de nuevo en pie.

A veces solo espero que un día lo entiendan, otras, me dan pena.

A veces me gusta la soledad, siempre que estés a mi lado.

A veces hay que atreverse a perderlo todo para ganar algo más importante.

A veces me atrevo y otras me atreven.

A veces no entiendo nada y otras tampoco.

A veces tengo la impresión de que vivo en el ángulo muerto del retrovisor de los que me conducen.

A veces te olvidas de que existo, de que insisto, de que te asisto.

A veces hay cosas que están en nuestra mano, en la amputada.

A veces la tristeza es una forma de alegría triste.

A veces no hay nada como fumarse una copa, beberse un cigarro y hacerse el amor.

A veces escribo por no romper nada, por no romperme yo, por gritar hacia adentro, por llorar con motivo, por no salir corriendo, por no recordarte hecha polvo.

A veces escribo porno.

A veces se cumplen los sueños.

A veces me muero por vivirte hasta que te da por explicarme las contradicciones.

A veces callarse es la manera de acertar.

A veces no soy lo que padezco, ni padezco lo que parece.

A veces querer es joder.

A veces uno no sabe ni cuándo ni cómo parar.

A veces escribo “a veces” demasiadas veces. O no.

A veces hay que desnudarse por dentro y por fuera si eso sirve para distraer la rabia se no saber qué ponerte.

 

 

 

 

 

 

3 comentarios en “A VECES ESCRIBO “A VECES” DEMASIADAS VECES

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